09 diciembre 2007

Arte Freegan

Con motivo de nuestra visita a Barcelona para participar en LIBER tuvimos la oportunidad de conocer la obra del joven artista argentino, residente en Barcelona, Gabriel Pérez Raventós, cuyo talento y singularidad no pueden pasar inadvertidos.

Tras hacer nuestros habituales recorridos por las galerías de arte y salas de exposiciones, nos llamó poderosamente la atención la obra que, en algunas de ellas, descubrimos de este autor. Supimos, además, que exponía individualmente en esas mismas fechas en el Convent de Sant Agustí, adonde nos dirigimos para ver su nueva obra, en su mayor parte de gran formato. Y mereció la pena. La mayoría de las piezas están elaboradas a partir de pallets de obra, y sorprende comprobar cómo algo tan rudimentario puede transformarse en las manos de este artista en una obra de arte que quisieras ver colgada en las paredes de tu casa.

La pieza central de la exposición y que da título a la misma, “Tocado/Hundido”, es una recreación gigante del tradicional juego de los barquitos a partir de un pallet de casi dos metros y medio de ancho. Realmente interesante y diferente a cualquier otro autor.

A nuestro regreso a Madrid decidimos investigar sobre Pérez Raventós y su trayectoria, aunque sabiendo casi desde el principio que una de sus obras terminaría formando parte de nuestra Colección Dosdoce de Arte Contemporáneo. Y así fue. Tras hacer las oportunas gestiones y vencer las complicaciones del traslado, “Tocado/Hundido” llegó a Madrid.

No queríamos publicar una reseña de este artista en plan académico, puesto que el academicismo no encaja con la obra de Pérez Raventós, imprevisible y nada convencional, así que decidimos pedirle un currículo elaborado desde su propio y personal punto de vista:

“Nací en la ciudad de Salta, Argentina, en 1972. Empecé y deje la Universidad de Bellas Artes varias veces, hasta que me di cuenta de que mejor seguía mi camino solo. Expongo regularmente desde el año 1991. Un par de becas por ahí, algunos trabajos de escenografía y también algo de ilustración. Trabajo con una idea, un concepto, pero sin dejar de derramar pintura ni de olvidarme del dibujo. Me gusta la escasez de materiales y sus infinitas posibilidades. También trabajo recolectando diversos objetos y comprobando a lo largo del tiempo cómo encajan justo unos con otros, a lo que hemos denominado, conjuntamente con un grupo de colegas, el justismo”.

Y es que una de las principales inspiraciones de Gabriel Pérez Raventós radica, precisamente, en la aventura de encontrar objetos, mezclarlos y pensar sobre qué va a hacer con ellos. No funciona con una idea preconcebida, sino que son los propios materiales de los que dispone y su espíritu creativo los que le proporcionan las ideas a desarrollar en sus futuras obras.

Al igual que la comunidad “freegan”, de reciente aparición, que emplea estrategias alternativas para vivir, basadas en una participación limitada en la economía convencional, y en un mínimo consumo de recursos, Pérez Raventós recicla los materiales que encuentra en la calle y los convierte en obras de arte. Desde papel timbrado, cheques bancarios y facturas de los años 40 y 50, en los que dibuja una serie de personajes que forman parte de una comunidad de vecinos, rostros pintados en cascos de obra, hasta libros de texto antiguos “decorados” con enormes cantidades de chicle para dotar de mayor importancia a lo supuestamente menos importante, una rebelión contra la disciplina y el orden.

Pero el soporte favorito de Pérez Raventós es el pallet, un habitual de Barcelona y de las grandes ciudades, omnipresentes en cualquier obra. Al principio, el artista los cortaba y utilizaba las tablas de madera sobre las que realizaba sus obras. Sus retratos, sin estar definidos, están cargados de expresividad y transmiten sus propios estados de ánimo, que varía continuamente. Se trata de figuras aparentemente básicas pero profundas en concepto y sensaciones. Pero ahora Pérez Raventós está utilizando el pallet entero como soporte principal de sus obras. Para él, el pallet es un símbolo de construcción y destrucción, un soporte para edificar y también para la sociedad.

Para Gabriel Pérez Raventós el arte es una necesidad humana, pero alrededor del arte hay cosas que le restan importancia, como su mercadeo. Nuestro autor no está contaminado, y eso se nota en su obra.

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