18 mayo 2012

Poesía Experimental Española (antología incompleta)

Poesía Experimental EspañolaPoesía Experimental Española (antología incompleta) recoge la obra de 62 autores que se mueven actualmente entre la frontera de lo plástico y de lo poético. El libro consta de 270 páginas y cada uno de los poetas-artistas ha participado en el libro con tres poemas.

Esta cuidada edición ha estado a cargo de Alfonso López Gradolí. No es la primera vez que este autor acomete una empresa similar, puesto que ya en 2007 publicó también en Calambur Poesía Visual Española (antología incompleta). Si nos fijamos, veremos que en ambos casos se puso entre paréntesis, al final del título, “antología incompleta” y es porque en la actualidad se calcula que debe de haber más de 500 poetas visuales. Y para cualquier editorial resultaría imposible el poder recogerlos a todos. Tampoco es raro que se haya elegido a Gradolí para esta labor, es porque, entre otras cosas, está considerado como uno de los padres de la poesía visual. De hecho, el diario Times calificó en 1971 de obra maestra su libro, Quizá Brigitte Bardot venga a tomar una copa esta noche, formado por 31 collages en torno a esta mítica actriz francesa. Por otra parte, también le debemos a él un riguroso estudio sobre la aparición, desarrollo y asentamiento de esta manifestación artística, La Escritura mirada, una aproximación a la poesía experimental española. Calambur, biblioteca litterae, 2008.

Poesía Experimental Española viene a ampliar la nómina de autores recogidos ya en 2007 en Poesía Visual Española. De hecho, no coinciden ninguno de los artistas, en aquella ocasión se recogió la obra de 57 poetas visuales y en esta otra han sido unos 62 los poetas-artistas que figuran y también se ha ampliado el campo porque ahora no son solo poetas visuales sino que también aparecen poetas discursivos. Y a grandes rasgos todos comparten un objetivo que es el de haber tenido el valor de escribir al margen de la voluntad de la industria cultural del momento y haber buscado, con su capacidad crítica, innovar. Innovar en la palabra, innovar en la imagen y, por supuesto, en el mensaje que transmiten.

Tenemos desde autores muy conocidos –como Clara Janés, José María Parreño, José María Bermejo, José Luis Castillejo, Oscar Curieses, Gonzalo Torné o Quiqué Falcón– a otros que lo son menos, pero igualmente buenos y dignos de mención como Luis Luna, Claudia Cuade, José Fernández Arroyo, Antonio Leyva, Patxi Serrano o Eva Hiernaux, etc. Y también han participado dos asociaciones: el colectivo Stidna y la Corporación Semiótica Gallega.

Del libro resaltaría, por ejemplo, el original grafismo “Trompato”, formado como por una imagen en que la mitad es un pato y la otra mitad una trompeta, de Edu Barbero (pág. 37) o el montaje fotográfico “Collage 2” de Jorge Chamorro que nos habla del inexorable paso del tiempo (pág. 57), el poema visual de clara denuncia social “Cinco continentes” de la Corporación Semiótica Gallega (pág. 64) o el letrismo de la obra “Odio” de Javier Seco o el poema visual de Eva Hiernaux, “Hartitos” (pág. 121), que con esa palabra nos lo dice ya todo. Y en poesía discursiva, por ejemplo, el poema “Islas” de Félix Morales, que deja muchos espacios en blancos haciendo honor a su título o el poema de un solo verso de Juan José Espinosa Vargas “Qué bien se está debajo de la higuera”.

Para finalizar, simplemente me gustaría añadir que la poesía experimental parece gozar hoy en día de muy buena salud, algo de lo que me alegro mucho porque tengo la impresión, espero que compartida, de que es más necesaria que nunca.

Isabel Alamar

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