05 marzo 2018

Las ventajas de la realidad aumentada en los libros infantiles

zappa arA veces hay quien piensa que muchas innovaciones son siempre producto de caprichos o ganas de cambiar las cosas por obligación.

Sin embargo, hay resultados que pueden tener un valor añadido real sobre lo ya existente. Es el caso de la realidad aumentada en la literatura infantil.

Aunque llevamos tiempo hablando de ello, están surgiendo iniciativas nuevas proponen usar la realidad aumentada con algún fin, y no simplemente por seguir una tendencia del momento. Hace poco vimos el caso francés de Ulises y el Grimorio del Universo, que sigue teniendo éxito y repercusión.

Anna Broadhurst –diseñadora de Zappar, expertos en trabajar con este tipo de tecnología-, por su parte, señalaba hace unos días en The Bookseller cómo la realidad virtual puede ayudar a que los niños a los que más les cuesta engancharse o atender en la lectura, se muestran sin embargo más inclinados a elegir un libro con un elemento tecnológico, uniendo literatura y medios digitales.

Broadhurst trabajó con un profesor de primaria para crear un libro de realidad virtual que consiguiera tales propósitos. El resultado fue The Boy With His Head Stuck In A Book (algo así como ‘El chico con la cabeza atascada en un libro’), cuyo protagonista es un niño que odia leer.

Recalca también Broadhurst, como en el mencionado caso francés, lo bueno de fusionar la tecnología con lo tangible de los libros. De este modo se puede convertir una historia en papel en algo inmersivo e interactivo que atraiga sobre todo a aquellos niños a los que menos les atraen la lectura o los libros, en general.

Para ello no es necesario saturar el libro con tecnología, sólo saber qué puede aportar para no desviarse del propósito principal: fomentar la lectura.

Para  Broadhurst, el objetivo de la realidad aumentada en la literatura es encender la curiosidad en el lector renuente y lograr que luego quiera descubrir más, algo similar a las ilustraciones tradicionales de los libros ilustrados, donde el texto y las imágenes trabajan juntas para contar la historia de manera complementaria.

En su caso, las pruebas de usuario en el libro han demostrado que los niños se inclinan  a escanear una página antes de leer el texto, pero que después de ver e interactuar con la animación volvían al texto para descubrir la historia completa.

Advierte también que no todos los libros son susceptibles de ser enriquecidos con realidad aumentada, y que lo importante es que agregue valor a la trama, si no de otros modo sólo sería un truco.

Por su parte, Kim Maslin, educadora, coordinadora de aprendizaje digital y autora que también ha desarrollado una colección de historias infantiles (The Tweeting Galah) con esta tecnología en Zappar, pensó que si los niños ya están acostumbrados a jugar con apps interactivas,  la realidad aumentada les podría ayudar a atender a la lectura e incluso a quedarse mejor con el mensaje de la historia.

Según vemos, hay gente experimentada y que conoce el campo delicado en el que se mueve. Aunque siembre cabe esperar resultados, es probable que cada vez veamos más iniciativas de este tipo en las cuales papel y digital vayan de la mano.

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