18 octubre 2018

Publishizer y su modelo de crowdfunding que conecta a autores con editores

PublishizerPublishizer es una plataforma que basa su modelo de negocio la financiación colectiva, es decir, de crowdfunding, si bien el germen del proyecto fue una plataforma de lectura online que pivotó antes siquiera de salir de la fase beta. El auge de la autoedición fue el empuje definitivo al actual cambio.

Su sistema particular se basa en el concepto de propuestas:los autores tienen que  subir el título y luego añadir algo de información sobre el mismo, incluida una descripción de 1.000 palabras junto a una biografía. Si el equipo de Publishizer aprueba el libro, entonces ya puede pasar a ser financiado.

Se asemeja en realidad a un sistema de pre-predidos, ya que está enfocada a que sean los editores los que se interesen por las obras. De hecho, esta fue otra de las ideas de su creador, Guy Vincent: hacer una plataforma de pre-pedidos. Lo único es que ahora estos pre-pedidos son ofertados por los autores y demandados por las editoriales.

Es, por tanto, una plataforma donde editores pueden encontrar nuevos libros, un espacio donde buscar nuevos talentos.

Cuenta su cofundador Lee Constantine en Forbes que hay tres cambios fundamentales en el modelo y en el éxito de Publishizer: no rechazar nuevas de primeras ningún libros (en Estados Unidos se rechazan más del 96% de los libros que llegan a agentes y editores sin ser leídos en muchas ocasiones), dotarle a la autoedición de calidad y credibilidad (el crowdfunding y la propia plataforma hacen las veces de filtro, como el de un editor o un agente, pero, según ellos, de una manera más ‘democrática’), usar el crowdfunding para reactivar al mercado de una nueva manera (los lectores, y el propio modelo de financiación colectiva ayudan a dar luz a obras que, en el modelo tradicional, podrían languidecer injustamente por el propio colapso del mismo modelo).

Este último es interesante, en cuanto que muchas editoriales, se ven incapacitadas para abordar la cantidad de manuscritos que les llegan, ni aún con un ejército de lectores.

No obstante, aún parece que, en términos generales, queda bastante para que los editores salgan de sus métodos tradicionales para encontrar nuevos talentos.

 

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