18 febrero 2026

La IA conquista la novela romántica

Imagen de Jorge Franganillo en Pixabay

Imagen de Jorge Franganillo en Pixabay

La industria de la novela romántica -por lo general atenta ante los cambios tecnológicos- está experimentando una nueva transformación con la irrupción de la IA.

Autores, editoriales y lectores debaten el impacto de estas herramientas, que ya están alterando la forma en que se escriben y consumen historias, en este caso de amor.

Un caso paradigmático es el de Coral Hart, escritora sudafricana con experiencia en sellos como Harlequin y Mills & Boon. En febrero del año pasado inició un experimento al utilizar programas de IA para producir novelas románticas a gran velocidad.

En ocho meses creó nada menos que 21 seudónimos y publicó decenas de títulos. Sólo en un año, con ayuda de estas herramientas, llegó a lanzar más de 200 novelas de distintos subgéneros, desde romances juveniles hasta historias de la mafia. Aunque ninguno fue un éxito masivo, en conjunto vendieron alrededor de 50.000 copias y le generaron ingresos de seis cifras.

Hart comprobó, sin embargo, que la IA tiene limitaciones claras. Algunos programas se niegan a escribir contenido explícito por restricciones internas. Otros generan escenas sexuales gráficas, pero con poca sutileza emocional y un tono mecánico. La construcción de la tensión romántica que cautiva a los lectores suele resolverse de forma apresurada. Incluso ciertas expresiones tienden a repetirse, dando lugar a una prosa bastante predecible.

Aun así, Hart se ha convertido en una defensora abierta de esta tecnología. A través de su negocio de asesoría, enseña a otros escritores a utilizar IA para estructurar y redactar novelas en cuestión de horas. Señala asimismo con contundencia que quienes no adopten estas herramientas podrían quedarse atrás en un mercado altamente competitivo.

Sabemos que romance es el género más vendido en la industria editorial y representa más del 20% de las ventas de ficción adulta en formato impreso. Su dependencia de fórmulas narrativas reconocibles -como el final feliz garantizado, por ejemplo- lo convierte en terreno adecuado para la automatización.

Sin embargo, el uso de IA genera fuerte resistencia. Muchos lectores consideran que pagar por una obra generada por máquinas resta valor a la experiencia. Además, algunos autores temen que la proliferación de novelas producidas en masa sature el mercado y dificulte la visibilidad de escritores humanos.

También surgen críticas sobre la calidad emocional de los textos. La psicóloga y escritora Sonia Rompoti, que ha utilizado IA para acelerar su producción, reconoce que estas herramientas no entienden la experiencia humana. En sus novelas con protagonistas de talla grande, observó que el sistema exageraba rasgos físicos, obligándola a reescribir pasajes para evitar caricaturas.

Mientras tanto, nuevas editoriales como Future Fiction Press ya están apostando por este tipo de creaciones  y publican obras creadas con IA. Algunas de estas editoriales lo hacen con avisos explícitos y otras sin revelar el uso de la IA. Estas últimas lo hacen con el fin de evitar prejuicios, puesto que si lo hacen las lecturas y ventas descienden drásticamente, mientras que si lo ocultan la experiencia y percepción es positiva.

El debate continúa abierto en cuanto a si aceptarán los lectores historias de amor generadas por algoritmos. Para algunos, el romance trata esencialmente de conexión humana y vulnerabilidad mientras que para otros, la eficiencia y la innovación tecnológica son el siguiente paso inevitable.

Lo cierto es que la inteligencia artificial ya ha entrado en la narrativa romántica -y no sólo en este género-, y su influencia parece destinada a crecer, guste o no. De la calidad ya se verá más adelante.

Mientras, mañana, en la tercera edición de Parix Audio Day 2026, se hablará sobre estos temas en varias de las sesiones del programa.

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