07 julio 2026

Comprar libros para destruirlos tras “alimentar” a la IA

Imagen de Anna en Pexels

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Desde hace meses, librerías de Alemania, España, Bulgaria, Nueva Zelanda y Reino Unido están viviendo una situación insólita.

Al parecer en plena noche, más bien de madrugada, reciben pedidos online masivos de libros usados, a veces hasta siete seguidos en pocos minutos. Pero no se trata de compradores nocturnos ni de coleccionistas, sino de una máquina que adquiere los volúmenes con un propósito que va más allá del reciclaje.

La empresa canadiense Zoom Books, especializada en la gestión de libros de segunda mano, ha sido identificada como responsable de estas compras, aunque hasta ahora no ha aclarado su verdadero objetivo. Muchos en el sector sospechan que el verdadero fin último es la digitalización de las obras para entrenar modelos de IA, si bien la compañía ha negado cualquier intención de este tipo.

Esta práctica, no obstante, no es nueva. Entre 2024 y 2025, la empresa Anthropic llevó a cabo el llamado ‘Proyecto Panamá’, una operación industrial en la que se compraron lotes enteros de libros usados para, acto seguido, destruir sus encuadernaciones con máquinas hidráulicas, escanear cada página en una cadena de producción y reciclar el papel.

Documentos filtrados en enero de 2026 revelaron que esta iniciativa costó dos millones de libras esterlinas, con un objetivo aún más ambicioso, que no era otro que digitalizar de manera masiva todos los libros publicados.

Lo más llamativo es que esta práctica cuenta con el respaldo de la justicia estadounidense, que permite el entrenamiento de IA con obras protegidas si su uso se considera «transformador» y las copias han sido adquiridas legalmente.

En caso contrario, las multas pueden ascender a 150.000 dólares por obra. De hecho, Anthropic ya tuvo que pagar 1.500 millones de dólares por descargas ilegales realizadas antes de 2024.

Sin embargo, el debate legal y ético sigue abierto. En enero de 2026, las discográficas Universal Music, Concord y ABKCO demandaron a Anthropic por el uso no autorizado de más de 20.000 canciones protegidas, lo que demuestra que los límites del «uso justo» (Fair Use) siguen siendo un tema en disputa.

Mientras, los libreros ven con preocupación cómo estos pedidos nocturnos afectan a ediciones raras o de tirada limitada, lo que pone en riesgo no sólo su negocio, sino el patrimonio cultural.

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