31 marzo 2014

Libros que se leen como si fueran videojuegos

freedfictionSi algo ha abierto el formato digital es la posibilidad de experimentar con nuevas estructuras narrativas y, con ello, hacer que leer deje de ser un acto lineal.

Uno de los últimos ejemplos que nos ha llamado la atención desde que comenzaron su exposición pública y que por fin tienen un par de títulos en su catálogo es Freedfiction.

Su modelo se basa en la literatura interactiva, un poco al modo de “construye tu propia aventura”, pero con un enfoque algo más novedoso y diferente.

Para su propuesta han partido del intento de fusión entre un libro y un videojuego. Si bien en este caso el texto sigue siendo el componente principal del proceso de lectura.

Sus libros -dirigidos a un público algo más adulto que el que suele ser potencialmente señalado en este tipo de historias interactivas- se construyen a base de decisiones del lector, protagonista en primera persona de las historias.

No se trata sólo de decidir si tomar un rumbo o acertar tal acertijo. El componente interactivo y al modo crossover hace que avanzar en diferentes planos dependa de saber jugar las diferentes bazas propuestas por la historia. No confundir este aspecto con la gamificación en sí.

Para ello se “hace uso de la tecnología al servicio de la narración y no al revés”, según palabras de sus propios creadores. Es decir, cómo adelantábamos más arriba, el texto prevalece para evitar distracciones innecesarias o adornos superfluos sobre la narración.

Dado que vivimos en un mundo cada vez más participativo en lo referente a la cultura digital (compartimos noticias, comentamos vídeos, editamos fotografías, etc.), la idea es aprovechar este comportamiento interactivo para llevarlo a los libros. Esto posibilita que los lectores de los títulos de Freedfiction se sientan más tanto escritores como lectores, en cierto modo.

Ahora, los responsables de esta iniciativa sólo esperan nuevos autores que sean capaces de construir historias con semejante estructura narrativa para pantallas.

Si hay algún lector nuestro con tales aptitudes (y, de momento, que tenga dominio del inglés), ya sabe donde debe dirigirse.