19 marzo 2026

El consumo de audio mejora el bienestar, según la ciencia

Foto de Andrea Piacquadio en Pexels

Foto de Andrea Piacquadio en Pexels

El consumo de audio entretenimiento -como audiolibros, podcasts o ficciones sonoras- no sólo se ha consolidado como una forma de ocio cada vez más extendida, sino también como una actividad con efectos medibles en el bienestar mental y en el funcionamiento del cerebro.

Así lo indican diversos estudios científicos y, en particular, los resultados del estudio Audible Compass 2025, realizado por Verian para Audible, que analizan cómo la escucha de contenido narrativo influye en la relajación, la atención, la memoria y la regulación emocional.

Los datos muestran que escuchar audio tiene un impacto significativo en el estado mental de los oyentes. Según el estudio, el 89% de las personas afirma que escuchar audiolibros, podcasts o ficciones sonoras les ayuda a relajarse, mientras que el 90% señala que esta actividad les permite dejar de pensar en las preocupaciones y retos diarios.

Además, el 62% de los oyentes en España asegura que este hábito contribuye de forma directa a mejorar su salud mental. Estas cifras reflejan cómo el audio entretenimiento funciona no solo como una forma de entretenimiento, sino también como una herramienta de desconexión y equilibrio emocional en la vida cotidiana.

Más allá de estas percepciones, la ciencia también ha investigado qué ocurre exactamente en el cerebro cuando escuchamos una historia. La neurocientífica española Ana Ibáñez, directora de los centros de entrenamiento cerebral Mindstudio, explica que durante la última década diversos estudios han confirmado que el cerebro responde a las narraciones con un profundo grado de implicación emocional. Según investigaciones realizadas por científicos como Jeffrey M. Zacks, Asaf Ben-Yakov y Richard N. Henson, el cerebro organiza activamente la información narrativa cuando escuchamos una historia.

Estos estudios se han llevado a cabo mediante fMRI, una técnica de neuroimagen no invasiva que mide la actividad cerebral detectando cambios en el flujo sanguíneo y en los niveles de oxígeno. Los resultados muestran que, durante la escucha de una narración, el cerebro interpreta de forma dinámica los cambios de escena y de ritmo dentro de la historia.

En este proceso intervienen regiones específicas como el hipocampo, el precúneo y diversas áreas temporales, zonas del cerebro asociadas con la memoria, la conciencia y el procesamiento de la información. En palabras de Ibáñez, esto provoca que cuando escuchamos una historia tengamos una mayor capacidad de segmentarla correctamente y de sumergirnos en ella de manera más ordenada.

Otros estudios, como los realizados en University College London, han señalado además que la narrativa auditiva exige una mayor construcción imaginativa interna que otros formatos narrativos. Al no contar con imágenes visuales, el cerebro debe generarlas, lo que activa de manera más intensa los circuitos emocionales.

Esta implicación emocional tiene consecuencias directas en la memoria, ya que tendemos a recordar mejor aquello que nos ha producido una emoción. Por este motivo, escuchar audiolibros, ficciones sonoras o podcasts puede producir cambios medibles tanto en la memoria como en la regulación emocional y en los procesos de reorganización cognitiva.

Pero ¿cómo se mide y se contabilizan estos registros? Una de las herramientas más utilizadas es la electroencefalografía, una técnica que permite medir la actividad eléctrica del cerebro en tiempo real mientras una persona escucha contenido narrativo. Según explica Ana Ibáñez, estos registros muestran que, al escuchar contenido inspirador como un audiolibro, el cerebro no se apaga ni se desconecta, sino que cambia de ritmo. Se mantiene activo, pero lo hace desde un lugar más equilibrado, más amable y menos exigente.

La neurocientífica explica que lo que se observa científicamente es un aumento de determinadas frecuencias cerebrales. En concreto, se registra un incremento de las frecuencias alpha (8.0-12.0 Hz), vinculadas a la relajación atenta, así como un aumento de las frecuencias theta (4.0-8.0 Hz), asociadas a la imaginación, la memoria episódica y la integración emocional. Al mismo tiempo, se observa una disminución relativa de las frecuencias high beta (20.0-30.0 Hz), que suelen relacionarse con estados de hiperalerta y estrés.

Para Ibáñez, otro de los beneficios de la escucha de entretenimiento en audio está relacionado con el funcionamiento del Default Mode Network, o red neuronal por defecto. Este sistema cerebral se activa cuando realizamos actividades automáticas o repetitivas -como caminar, conducir por un trayecto conocido, ordenar la casa o desplazarnos- mientras escuchamos una historia. En estas situaciones se produce un equilibrio especialmente saludable: el cuerpo se mueve casi solo, sin esfuerzo consciente, mientras la mente se deja acompañar por la narrativa.

La neurocientífica concluye que modelos recientes de “listening engagement” muestran que esta activación del Default Mode Network al escuchar un título aumenta el compromiso cerebral con un audiolibro, ficción sonora o podcast. Como consecuencia, el nivel de atención puede incrementarse incluso en condiciones acústicas adversas.

En palabras de Ibáñez, el cerebro elige mantener la atención aunque la tarea resulte más difícil, porque adquiere un grado de interés suficiente con la escucha como para sostener el esfuerzo cognitivo.

En conjunto, la evidencia científica sugiere que escuchar audio entretenimiento es una actividad mucho más compleja y beneficiosa de lo que podría parecer a simple vista. Lejos de tratarse de un consumo pasivo, la escucha activa procesos cerebrales vinculados a la imaginación, la emoción, la memoria, la atención, y la comprensión lectora -como vimos con anterioridad-, al tiempo que favorece estados de relajación mental y bienestar psicológico.

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