05 noviembre 2026

Replanteamiento de la remuneración a los creadores por la IA

Imagen de Google DeepMind en Pexels

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Según un reciente artículo de investigación, otorgar a los creadores amplios derechos de licencia exclusiva para el entrenamiento de una IA podría beneficiar sobre todo a las grandes industrias de contenidos en lugar de a la mayoría de los creadores. Los autores proponen derechos de remuneración más sólidos como alternativa.

Como se señala en dicho artículo, el 12 de mayo de 2026, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) dictó una sentencia en el caso Meta Platforms Ireland (Compensation équitable) que podría marcar un cambio importante en la protección de los derechos de autor en Europa.

La resolución analiza la remuneración de los editores de prensa por el uso de sus publicaciones en plataformas digitales, pero sus consecuencias podrían extenderse a los autores, intérpretes y otros creadores, especialmente ante el avance de la IA generativa.

El caso se centra en la aplicación italiana del artículo 15 de la Directiva europea 2019/790 sobre derechos de autor en el mercado único digital. Italia reconoció a los editores derechos exclusivos sobre el uso online de sus publicaciones y estableció un sistema de remuneración equitativa supervisado por la Autoridad Reguladora de las Comunicaciones (AGCOM).

Este organismo puede fijar criterios de compensación, determinar importes cuando las partes no alcanzan un acuerdo e imponer sanciones. En julio de 2025, la autoridad estableció una compensación para Meta.

El TJUE confirmó que los derechos exclusivos no son suficientes por sí solos para garantizar una protección efectiva. También deben existir mecanismos que permitan ejercerlos realmente, sobre todo cuando hay grandes diferencias de poder económico entre las partes.

Por ello, consideró admisible la intervención de una autoridad pública para facilitar una remuneración justa, siempre que se respete la posibilidad de negociar y que no se exijan pagos ajenos al uso de las publicaciones.

La sentencia también reconoce que estas medidas pueden limitar la libertad empresarial, pero considera que dicha limitación puede justificarse para proteger la sostenibilidad del sector periodístico y favorecer una información fiable.

Este razonamiento podría influir en el caso Streamz, todavía pendiente ante el TJUE. El asunto examina una legislación belga que reconoce a autores e intérpretes derechos de remuneración adicionales por la explotación de sus obras en servicios de distribución de contenidos y plataformas de música online.

Estos derechos son irrenunciables, no transferibles y se gestionan obligatoriamente de forma colectiva. Su objetivo es garantizar que los creadores reciban una parte de los ingresos, incluso cuando hayan cedido sus derechos exclusivos a productores u otros titulares. La cuestión es especialmente relevante porque muchos creadores negocian en condiciones desfavorables y tienen dificultades para reclamar una compensación adecuada.

El debate también afecta al entrenamiento de modelos de IA generativa. En marzo de 2026, el Parlamento Europeo y la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobaron informes que examinan distintas soluciones, desde las licencias hasta los sistemas de remuneración legalmente establecidos.

Entre las propuestas figuran tasas sobre los ingresos de las empresas de IA, pagos gestionados por entidades de gestión colectiva y mecanismos públicos para fijar compensaciones cuando las negociaciones fracasen. También se han planteado modelos de remuneración vinculados al uso de obras protegidas durante el entrenamiento.

La principal conclusión del artículo es que confiar exclusivamente en acuerdos privados puede resultar insuficiente, debido a los elevados costes de negociación y a la desigualdad entre grandes empresas y creadores individuales.

Los sistemas legales de remuneración podrían facilitar el acceso a contenidos y, al mismo tiempo, garantizar que sus autores reciban una parte del valor generado. La futura sentencia del ‘caso Streamz’ será importante para determinar hasta dónde pueden llegar estas medidas.

En un entorno dominado por grandes plataformas y nuevas tecnologías, el reto europeo consistiría en impulsar la innovación sin dejar desprotegidos a quienes producen las obras que alimentan la economía digital.

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