28 enero 2026

Cuando escuchar historias cuenta como leer

Foto de Howz Nguyen en Unsplash

Foto de Howz Nguyen en Unsplash

En los últimos años, los audiolibros han experimentado un crecimiento notable y se han consolidado como una parte fundamental del sector editorial, como venimos viendo.

Sólo en el Reino Unido, los ingresos generados por este formato crecieron cerca de un 30% entre 2023 y 2024, lo que refleja un cambio significativo en los hábitos de consumo cultural. Este auge ha reavivado el debate ya recurrente de si escuchar un libro puede considerarse realmente “leer”.

Tradicionalmente, la lectura se ha asociado al texto impreso y a la experiencia visual de pasar páginas. Sin embargo, cada vez más expertos coinciden en que esta definición es limitada. Para organizaciones dedicadas a fomentar la lectura y la alfabetización, lo esencial no es el soporte, sino el contenido y la conexión que se establece con la historia. En este sentido, escuchar un libro permite acceder a la misma narrativa, ideas y emociones que la lectura convencional.

Los beneficios de los audiolibros son especialmente claros para personas con discapacidad visual, dislexia o falta de tiempo. Escuchar una obra mientras se realizan tareas cotidianas -como caminar, conducir o hacer labores domésticas- facilita el acceso a la literatura a públicos que, de otro modo, leerían menos.

Asimismo, los audiolibros pueden actuar como puerta de entrada para quienes no se sienten atraídos inicialmente por los libros impresos. De hecho, diversos estudios muestran que, aunque las mujeres leen más en general, los hombres son más propensos a escuchar audiolibros de forma habitual.

Desde el punto de vista educativo, la evidencia también respalda el valor del formato audio. Investigaciones recientes indican que la comprensión lectora y la adquisición de vocabulario a través de audiolibros son comparables a las obtenidas mediante la lectura en papel. Entre niños y jóvenes, escuchar historias narradas puede aumentar el interés por la lectura tradicional y contribuir al bienestar emocional, ayudando incluso a reducir el estrés.

La industria editorial ha sabido adaptarse a este cambio. Hoy en día, los audiolibros ya no se consideran un complemento secundario, sino una parte esencial del lanzamiento de muchas obras.

Plataformas como Spotify y Audible han ampliado su oferta, incorporando producciones con repartos de actores reconocidos y una cuidada realización sonora. Incluso algunos libros se publican exclusivamente en formato audio, una opción que ciertos autores describen como creativamente liberadora.

Se puede decir entonces una vez más que el auge de los audiolibros está transformando la manera en que entendemos la lectura. Escuchar una historia con atención, implicarse en su desarrollo y reflexionar sobre su contenido puede ser tan enriquecedor como leerla en silencio.

Más que elegir entre un formato u otro, el verdadero objetivo parece ser fomentar el contacto con las historias y el placer de la narración, sea cual sea el medio.

En la tercera edición de Parix Audio Day 2026, que se celebrará el próximo 19 de febrero en la Casa del Lector, se hablará sobre estos temas en varias de las sesiones del programa.

Leave a Reply