11 febrero 2026

Cuando el smartphone trabaja para el editor: nuevos ecosistemas de contenidos

Imagen de Jan Vašek en Pixabay

Imagen de Jan Vašek en Pixabay

¿Qué es el sector editorial sino un mercado de contenidos? Contenidos informativos, que nos enseñan a cocinar una bullabesa, a elegir el mejor itinerario para nuestro viaje a Vietnam o a comprender la situación en Gaza. O contenidos de entretenimiento, que nos invitan a perdernos entre las páginas de una narración.

Nunca como hoy hemos estado tan habituados a acceder a la información o al entretenimiento a través de un dispositivo siempre al alcance de la mano, capaz de proporcionarnos en pocos segundos el dato que necesitamos o de ofrecernos unos momentos de evasión durante un viaje en tren o mientras hacemos cola en una oficina pública.

Y si bien las formas alternativas al libro (también en su versión digital) han existido siempre, aquellos que se ocupan se ocupan profesionalmente de los contenidos no pueden dejar de tomar en serio los actuales modos de consumo.

Muchos editores perciben el móvil como una amenaza, un competidor o como el instrumento que puede debilitar seriamente el papel (y los ingresos) de la editorial. Son pocos, sin embargo, los que han considerado el móvil o la información digital como una herramienta añadida que puede, al contrario, potenciar el rol del editor, no solo en su capacidad de crear contenidos, sino también en la de seleccionar los mejores ya disponibles en la red.

Las trazas GPX o gps pueden ayudar al ciclista mejor que un mapa en papel. Una lista de reproducción en Spotify puede contar la música mejor que las palabras. Las lecturas en audio de un manual de meditación refuerzan la eficacia de la autoayuda. Y, además, las actualizaciones digitales pueden mantener vivo el contenido de un libro en papel.

El editor de nuestra época no puede subestimar la calidad y el valor de este tipo de información, para la cual las herramientas digitales pueden ofrecer un apoyo muy valioso al contenido del libro.

Una colocación razonada de códigos QR dentro del libro es un primer paso que muchos editores ya están dando, aunque todavía con las limitaciones de una estrategia poco constante y coherente, y con el inconveniente de no poder cambiar el contenido una vez que el libro está impreso.

La plataforma Extended Book, un estándar internacional adoptado por muchos editores en Italia, Alemania y Reino Unido, parece ofrecer una verdadera integración entre papel y entorno digital, al complementar el libro impreso con un pequeño sitio asociado que ofrece contenidos extra siempre modificables en una plataforma fácil de usar tanto para el lector como para el editor.

En España, Hoepli Ediciones la utiliza para mantener actualizadas sus publicaciones sobre inteligencia artificial; en Italia, Feltrinelli la emplea para actualizar sus guías; Sophie Verlag, en Alemania, la aprovecha para ofrecer actividades y vídeos a los niños. El sistema permite además al editor de solicitar al lector que se registre en la plataforma, ofreciendo así una extraordinaria herramienta de marketing para la captación de las direcciones de correo electrónico de su comunidad lectora.

Otro ejemplo lo encontramos en el mundo de la edición escolar italiana, donde por disposición ministerial desde hace años los editores están obligados a poner a disposición de los estudiantes documentos y ejercicios adicionales en plataformas específicas.

Contenidos estructurados en forma de libro y contenidos multimedia no disponibles abiertamente en la red pueden dialogar y apoyarse mutuamente, uniendo la autoridad del autor y el oficio del editor con las potencialidades de una herramienta que ya está en manos de los lectores.

Es imprescindible, no obstante, que las estrategias de las editoriales sean capaces de ampliar su radio de acción y dialogar con otros ecosistemas de manera funcional y organizada.

Por Mauro Morellini – Punto Media

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