26 octubre 2026

Biblioteca sonora gracias a voluntarios

Imagen de kaboompics.com en Pexels

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Cada año, la asociación Donneurs de voix de Haute-Vienne, en Francia, produce alrededor de treinta audiolibros, documentales y obras infantiles destinados a personas que tienen dificultades para acceder a la lectura.

Estos materiales se incorporan a la Biblioteca Sonora de Limoges, donde pueden ser utilizados de forma gratuita por personas ciegas, con discapacidad visual, con baja visión o por niños con trastornos como la dislexia.

La elaboración de estos audiolibros es posible gracias al trabajo de voluntarios que prestan su voz para convertir libros escritos en obras sonoras. Michelle Nouailles, una de las voluntarias, graba aproximadamente dos libros al año.

Antes de comenzar la lectura, presenta los datos fundamentales de la obra, como el nombre del autor, el título, la editorial y el año de publicación, además de incluir habitualmente la información de la contraportada o un resumen.

El proceso requiere tiempo y paciencia, ya que por cada hora de lectura son necesarias entre cuatro y cinco horas de trabajo, puesto que las grabaciones deben escucharse con posterioridad para detectar y corregir posibles errores.

La Biblioteca Sonora de Limoges fue creada en 1977 y presta sus servicios principalmente en los departamentos franceses de Haute-Vienne y Creuse. Su catálogo incluye novelas, documentales, revistas y libros infantiles y escolares. Las obras se distribuyen en diferentes soportes digitales, como CD en formato MP3, memorias USB o tarjetas SD, y pueden recogerse en la biblioteca o enviarse por correo.

Para las personas con discapacidad visual, estos audiolibros representan una importante herramienta de acceso a la cultura y al conocimiento. Martine y Monique, dos habitantes de Limoges con discapacidad visual desde su nacimiento, acuden periódicamente a recoger nuevas grabaciones.

Gracias a ellas pueden disfrutar de novelas, libros de historia, obras policíacas y publicaciones relacionadas con su región. Ambas destacan que la lectura en audio supone un enriquecimiento intelectual y una alternativa práctica frente a otros formatos, como el braille.

Los voluntarios también graban libros infantiles elegidos por los propios niños, lo que permite adaptar la oferta a sus intereses y necesidades.

A nivel nacional, las bibliotecas sonoras francesas cuentan con unos 80.000 títulos disponibles gratuitamente para personas con dificultades de acceso a la lectura. De este modo, la lectura en formato sonoro se convierte en una herramienta de inclusión que permite mantener el vínculo con los libros y facilita el acceso a la literatura a quienes no pueden disfrutar de ella mediante la lectura convencional.

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