25 febrero 2013

Big data en el sector cultural

La importancia de los llamados Big Data, reivindicada ya desde todos los planos del uso y comercio digital –y no sólo digital- se empieza a tomar en serio sector a sector, con sus particularidades. El sector cultural no es ajeno a esta necesidad, como así han querido señalarlo en el informe “Counting what counts: What Big Data can do for the Cultural Sector”.

Es este informe se dibuja un panorama general de los Big Data en el sector, donde se apuntan hacia las principales fallas en orden de sugerir vías de mejora. La necesidad de un mejor uso de los datos, un nuevo enfoque y formación en la obligatoriedad de trabajar con estos datos, que pueden ahorrar costes y ayudar a comprender sus ventajas, es la base sobre la que se proponen contextualizar estratégicamente esta tendencia. Un cambio de mentalidad obligado sería dejar de ver la recopilación y notificación de datos como una carga más, y comenzar a financiar e invertir, tanto en instituciones públicas como privadas, en esta labor que puede revitalizar cualquier sector.

Desde tres fases de datos se analiza el uso y desarrollo necesario: (1.) los datos acerca de operaciones directas (venta de entradas, por ejemplo) que son los más sencillos; (2.) los datos específicos para el entorno digital, en los que en ocasiones se mezclan datos “materiales” (es decir, fuera de la captación digital) que dan lugar a enfoques incoherentes, y (3.) los datos integrados, referidos a todos los datos, tanto físicos como digitales.

El informe propone, entonces, tres líneas de actuación:

  1. Datos para nuevas estrategias: donde las organizaciones culturales deben auditar el uso de datos, tanto internos como externos, para establecer una línea de base actualizada. Esto incluye revisiones periódicas, evaluaciones y métricas.
  2. Proyectos “Pathfinder” (o exploratorios): para explorar los diferentes enfoques de los datos, incluyendo la evaluación de la integración de las fuentes de datos ya existentes, la presentación y visualización de datos y nuevas formas de medición.
  3. Fomento de “capacidad”: para que los responsables de las entidades o compañías del sector cultural desarrollen esta filosofía y las fomenten habilidades necesarias para integrar una cultura de datos en la que se basen la tomas de decisiones al más alto nivel.

La asunción de la importancia de los Big Data dará como resultado una mayor eficacia y capacidad de respuesta tanto a las demandas de los usuarios y el sector, como a los cambios que se estén produciendo.