05 agosto 2006

Una sombra ya pronto serás

Un ingeniero que sigue un camino a ninguna parte. Derrotado por su propia historia, recorre la pampa argentina – y lo hace literalmente: ese paisaje amplio, llano, con pueblos tan parecidos entre sí, donde el polvo se mastica y patea en las calles. En ese recorrido -en el cual recibe y envía cartas desde cualquier buzón a una hija que vive en España- va conociendo a personajes tan interesantes como vencidos: un falso cura con dos ayudantes, Coluccini – ex dueño de un circo, que se hace el italiano pero es más argentino que cualquiera de los otros personajes-, Nadia -la adivina gorda y rubia-, el vendedor de mangueras peronista, el millonario Lem, que quiere asaltar la banca de un casino mediante cálculos imposibles.

Con momentos memorables (cuando Coluccini y el ingeniero se juegan sus recuerdos a una partida de cartas, o la adivina y el protagonista hacen el amor en un Citroën 3 CV), Soriano pinta una serie de historias pequeñas de ese lugar tan hermoso y tan extraño llamado Argentina, metáfora quizá de las idas y vueltas del propio destino del país. El actor Miguel Ángel Solá recuerda una anécdota sobre esta novela de Soriano: una noche, muy tarde, el escritor lo llamó a su casa -aclara Solá, que no lo conocía personalmente- y le dijo: “Acabo de terminar una novela y el protagonista tiene su cara”. “Bueno, gracias”, fue lo que atinó a decirle. Poco tiempo después, esta novela fue llevada al cine y Solá -qué duda cabe- hizo el papel del ingeniero.

El periodista y escritor Osvaldo Soriano nació en Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, en 1943, pero vivió en Tandil (en la misma provincia) gran parte de su vida. Ha contado que cuando le publicaron una nota en Primera Plana (semanario muy prestigioso de los años 60), se fue para la capital y, literalmente, se sentó en una silla de la redacción a esperar que le fueran dando trabajo. Y así, se fue quedando.

Su primera novela Triste, solitario y final (1973) se tradujo a doce idiomas. En 1976, se fue a Bélgica y vivió en París hasta 1984, cuando volvió a la Argentina. Otras de sus obras son Cuarteles de invierno (1981), No habrá mas penas ni olvido (1983), Artistas, locos y criminales (1984), Rebeldes, soñadores y fugitivos y A sus plantas rendido un león (ambas de1988), Cuentos de los años felices (1993). Murió en enero de 1997 en Buenos Aires. En www.literatura.org puede leerse y escucharse -en la voz del propio autor- el primer capítulo de Triste, solitario y final.

Leave a Reply