25 febrero 2008

La empresa en las Redes Sociales

Según un estudio publicado en el Reino Unido por la red social Viadeo, el 63% de las empresas encuestadas chequean los perfiles publicados en las redes sociales por los candidatos que forman parte de un proceso de selección. Sorprendentemente, este estudio revela que un tercio de las empresas señala haber rechazado algún candidato tras analizar su perfil en las redes sociales. ¿Debe una empresa leer y tener en cuenta la información publicada por los candidatos, o hasta por sus propios empleados, en las redes sociales?

Es cierto que esa información ha sido voluntariamente publicada por el usuario en un sitio web público, pero mucha gente opina que no deja de ser información personal que el usuario quiere compartir con su red de contactos y no con su actual jefe o potencial nuevo jefe. ¿Cuál debería ser la política de recursos humanos de las empresas? ¿Dónde está la línea divisoria entre información personal e información pública?
En España pocas empresas han reflexionado sobre este importante aspecto del comportamiento virtual de sus empleados en la Red. El desconocimiento y actitud de la mayoría de las empresas es similar al que tuvo lugar hace un par de años cuando irrumpieron los blogs en España. En aquel momento varias empresas españolas impusieron políticas restrictivas sobre el uso de estas herramientas o, en el peor de los casos, impidieron a sus empleados escribir en blogs, aunque fueran personales. Esa actitud reflejaba un claro desconocimiento del funcionamiento de los blogs y de su impacto en la sociedad. Hoy en día, todavía existe un amplio colectivo de directivos que piensan que todas estas nuevas herramientas son canales de comunicación demasiado informales y sin control desde la dirección de la empresa.

En el lado opuesto, varias compañías anglosajonas como la cadena de alimentación Sainsbury o Enterprise Rent a Car promueven activamente, a través de cursos de formación internos, el uso de blogs y redes sociales en todos los niveles de la empresa con el fin de consolidar el uso de estas herramientas en la cultura corporativa de la empresa. Estas compañías han redactado unas pautas de uso de estas herramientas, basadas en el sentido común, que sirven de referencia para todos los empleados a la hora de participar en blogs y redes sociales, ya sea dentro o fuera de la compañía. Cualquier empleado puede escribir sobre cualquier tema de la compañía, sus productos, sus servicios o su día a día personal. La única regla que impera a la hora de escribir en estos blogs y redes sociales es el sentido común de cada empleado. Sin lugar a dudas, un cambio radical en la estrategia de recursos humanos y comunicación de estas compañías.

Algunas de estas empresas, como Sainsbury´s, han ido más allá dictando una política interna de autorregulación que prohíbe a cualquier directivo de la empresa tener en cuenta la información publicada en los perfiles de sus empleados en cualquier red social. Estas empresas consideran que esta información privada y que, por tanto, leer estos perfiles sin su permiso es cómo entrar en el salón de su casa sin estar invitado.

Múltiples identidades en la Red

Al igual que a diario asumimos varios roles según dónde estemos y con quién (mantenemos un perfil más serio en el trabajo, tenemos una actitud más relajada con los amigos durante el fin de semana o adoptamos una postura más firme como padre o madre ante nuestros hijos) en las redes sociales también creamos y mantenemos diferentes identidades virtuales.

Si una empresa quiere conocer a fondo la identidad virtual de un candidato que participa en un proceso de selección, mi recomendación es que analice su perfil en diferentes redes sociales. Erróneamente, algún directivo puede pensar que ya conoce totalmente a un empleado o candidato por leer su perfil en una determinada red social. Sin lugar a dudas, esa lectura única le aportará más información sobre los gustos y aficiones de esa persona: qué le gusta leer, qué tipo de música escucha, dónde queda los fines de semana con sus amigos y hasta podrá acceder a un álbum de fotos de sus vacaciones. Pero al igual que en la vida analógica, los usuarios de las redes sociales actúan de diferente manera y aportan información personal complementaria según en la red social donde estén.

Muy probablemente el candidato tenga un perfil más profesional en Xing o LinkedIn destacando sus habilidades y experiencias laborales, mientras que en Tuenti, Myspace o Facebook tendrá un perfil más relacionado con sus ratos de ocio, estilo de vida, aficiones. Aquellas personas interesadas en mi perfil profesional y personal podrán ver esta fragmentación de mi identidad personal en las diferentes redes sociales donde participo. En LinkedIn mantengo una red de contactos más internacional debido a mi experiencia laboral en diferentes multinacionales, en Inusual formo parte de una comunidad de profesionales especializados en marketing y comunicación interactiva, mientras que en Facebook aporto más información sobre mis aficiones, lecturas preferidas, gustos musicales, etc.

Esta intencionada fragmentación de su identidad en diferentes redes sociales no significa que el candidato o empleado esté mintiendo u ocultando información, todo lo contrario, no es más que un reflejo de nuestro comportamiento en la vida analógica. Tal y como observaba al principio, todos nosotros mantenemos diferentes perfiles y actitudes según donde estemos. Con la llegada de las nuevas tecnologías, nuestra identidad digital se comporta de la misma manera: fragmentamos nuestra imagen en diversos círculos sociales.

Cambio comportamiento de los usuarios

Aunque las redes sociales crecen a una velocidad de vértigo, aún son pocos los usuarios que participan activamente en las mismas y, por tanto, es poco probable que te encuentres con tu jefe en la misma red social.

No obstante, cuando la utilización de estas comunidades sea una realidad más extendida en el mercado español, muy probablemente el comportamiento de los usuarios cambie si sospechan que sus perfiles son leídos por sus jefes. Muchos de ellos se autocensurarán bajo la sospecha de posibles perjuicios si sus jefes conocen su verdadera orientación sexual, sus opiniones políticas, sus gustos, su verdadera condición social o económica, etc.

Muchos directivos manifiestan en público que en sus empresas todo el mundo tiene cabida, que no hay ningún tipo de discriminación, pero desgraciadamente sabemos que muchos empleados mantienen una doble vida por miedo a posibles consecuencias en ascensos, promociones o, simplemente, para evitar cotilleos. Si hasta ahora las redes sociales ofrecían a sus usuarios un lugar común donde contactar libremente con sus amistades e intercambiar opiniones, aficiones o sencillamente conversar, puede que la actitud irresponsable de algunas empresas haga que los usuarios cambien su comportamiento e influya en su identidad virtual.

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