03 junio 2009

Los editores aprenden del sector discográfico

Los editores están mirando al negocio discográfico para no caer en sus mismos errores. Esta es otra de las conclusiones a las que se ha llegado en la reciente BookExpo de Nueva York. Con la llegada de la digitalización del libro, tratan de encontrar mayor rentabilidad a la vez que luchar contra la piratería. La editorial Penguin, perteneciente al grupo Pearson, es la que más miedo muestra a la ilegalidad en la Red.
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La industria editorial también está tratando de hacer frente a una creciente demanda de contenidos on-line impulsada por los avances en la tecnología con los lectores electrónicos como el Kindle o el Sony Reader. Como en el sector discográfico, los editores están viendo cómo cambian los hábitos de uso y acceso a los contenidos que traen las nuevas tecnologías. Chris Anderson, editor en jefe de la revista Wired, afirma que Internet rompió el modelo tradicional de distribución física para la música y ahora hace lo mismo con el de la edición.
Jared Friedman, cofundador de Scribd, cree que se ha pasado del modelo clásico al modelo del iTunes, evitando de este modo pasar por los años de vacío legal de Napster y Kazaa, como sucedió en la industria de la música. Apple Inc., la tienda de música on-line para iTunes, domina la venta de música digital, pero Friedman dice que es importante para los editores fomentar un mercado más competitivo.
Como vemos, cada vez está más claro la necesidad de un nuevo modelo de negocio en el sector editorial, capaz de enfrentarse a los cambios que ha propiciado la Red en los hábitos tanto de compra como de lectura. Mañana profundizaremos sobre estos cambios y hábitos nuevos en Internet.

1 Response

  1. El otro día estuve en una presentación de una nueva editorial y lo que oí fue que «nunca nos pasará como al sector de la música». La gente quiere un libro para llevarselo a la playa, para hojearlo, para olerlo…eso nunca lo dará un aparato.
    A mi me parece que en España aún les falta un poco para dar el paso. Yo lo tengo claro: no sé cual será el volumen que moverá el libro digital, ni si superará al del papel ni cuando lo hará, pero lo hará y eso me parece razón suficiente para prepararse.

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