19 noviembre 2009

Debate sobre el precio de los ebooks en Francia

02438968.jpg Christophe Cuvillier, Presidente de la FNAC, el mayor distribuidor de productos culturales en Francia y que más está promoviendo la venta de libros digitales, anunció su deseo de que se aplique la llamada Ley Chang -o ley del precio fijo- a los ebooks. La diferencia del IVA es del 19,6% para el ebook frente al 5,5% del libro de papel. Si el IVA del libro digital se impone sobre el del libro impreso, la diferencia de precio entre el papel y el libro electrónico será más pronunciada. Christophe Cuvillier aboga sobre todo por un precio único del libro digital para evitar una guerra de precios que ya ha comenzado entre los distribuidores digitales, lo que -añade- podría ser devastador para el mercado a largo plazo. Las razones que aduce el presidente de la Fnac se apoyan en lo que está sucediendo en los Estados Unidos, donde Amazon, Target y Wal-Mart participan en una casi despiadada guerra de precios por el libro.
Ayer se hablaba en la Feria del Libro Digital -en el FICOD– sobre la proyección del libro digital, y en la conversación salió el tema de los precios en los libros digitales. Imponer un precio fijo en los ebooks podría ser muy complicado, sobre todo si hablamos de ebooks con un valor añadido, en cuyo caso cada enriquecimiento de ese libro (música, vídeo, información anexa sobre el autor, época, etc.) llevaría un coste diferente. Si se trata de una versión digital del libro impreso (PDF o ePub), sin valores añadidos, entonces una reducción -ya no del 10% como proponen en Francia- sino sólo del 20% sobre el formato impreso seguiría siendo poco ya que los costes y márgenes de producción del libro electrónico son mucho menores. Otra cosa es que sean Amazon y otras grandes empresas las que impongan los precios de los ebooks.
La cuestión de los precios va a seguir generando debate. Son los editores quienes deben fijar los precios, pero siendo conscientes de que el mercado digital es otro.

2 Responses

  1. Los editores no son los más indicados, porque fijan un precio directamente proporcional al tamaño de su miedo a perder ventas en papel, y el miedo es un criterio subjetivo.
    No estaría mal que, tras encuestas y debate, los gremios y asociaciones consensuaran un precio «recomendado». Por ejemplo, un 40% del precio de la edición en rústica. Yo firmaba.

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