Inteligencia artificial y el mundo editorial. Conferencia de la Feria del Libro de Turín 2026
El 13 de mayo de 2026, la víspera de la 38ª edición de la Feria Internacional del Libro de Turín, tuve la oportunidad de asistir a la segunda edición de la conferencia ‘Inteligencia artificial y el mundo editorial’, organizada por el Salone Internazionale del Libro de Turín en colaboración con OGR Torino.
El evento reunió a editores, tecnólogos, distribuidores y operadores del sector en una tarde de sesiones de trabajo que marcó, en palabras de los propios organizadores, un punto de inflexión decisivo: de la teoría a la práctica.
Mientras que la primera edición, celebrada en 2025, tuvo el carácter de una conversación inicial -un momento para comprender lo que estaba sucediendo-, la conferencia de este año optó deliberadamente por un tono diferente. La pregunta ya no era si la IA está transformando el sector editorial (la respuesta es, a estas alturas, evidente), sino cómo lo está haciendo: con qué herramientas, qué precauciones y qué implicaciones tiene para quienes producen y distribuyen contenidos.
El enfoque propuesto fue explícitamente “estratégico y práctico”: distinguir entre experimentos útiles y soluciones sobrevaloradas, comprender qué es viable hoy en día y qué sigue requiriendo cautela, y analizar el impacto de la IA en los derechos, las responsabilidades y los flujos de trabajo.
El papel del editor en la era de la IA
La primera intervención de la sesión plenaria, a cargo de Andrea Angiolini (director general de Il Mulino y delegado de Innovación de la AIE), se centró en una pregunta fundamental: ¿qué queda del papel tradicional del editor en un ecosistema en el que las máquinas leen, escriben y comentan?
La respuesta no fue una defensa nostálgica de la profesión, sino una reafirmación de su centralidad estratégica. En el ámbito normativo, Angiolini situó las transformaciones en curso en el contexto de la legislación italiana y europea sobre derechos de autor: las condiciones contractuales, los modelos de licencia y las políticas editoriales están cambiando. El marco jurídico sigue evolucionando, pero los editores no pueden esperar a que se estabilice: deben actuar con conciencia ya mismo.
Los retos que nos esperan: cómo desenvolverse en un mercado en transformación
La mesa redonda con Michael Tamblyn (director ejecutivo de Rakuten Kobo) y Jens Klingelhöfer (director ejecutivo y cofundador de Bookwire) ofreció una visión privilegiada del impacto de la IA en la dinámica de la distribución a escala internacional.
Una de las observaciones más agudas que surgieron de la mesa redonda fue la creciente competencia entre el contenido auténtico de los autores y lo que Michael Tamblyn describió sin rodeos como “basura de la IA”: una avalancha de material de baja calidad generado algorítmicamente que ahora abarrota las estanterías digitales y amenaza con minar la confianza de los lectores. Para plataformas como Kobo y Bookwire, esto plantea una cuestión urgente y aún sin resolver: ¿cómo revelamos, de forma clara y coherente, qué ha sido escrito por un ser humano y qué ha sido producido o asistido de manera significativa por la IA?
Ambos ponentes sostuvieron que la estandarización y una mayor transparencia en el etiquetado de la IA no son solo imperativos éticos, sino también estratégicos: herramientas para proteger y potenciar el valor percibido de la auténtica creación humana. Al mismo tiempo, se cuidaron mucho de no caer en un enfoque puramente defensivo: los beneficios que la IA aporta a la cadena editorial son reales y deben reconocerse, no descartarse.
El reto no es rechazar la IA, sino regularla, garantizando que los servicios y funciones creados en torno a un libro -ya sean motores de recomendación, mejoras de audio o experiencias de lectura personalizadas- enriquezcan, en lugar de perturbar, el acto de leer o escuchar.
Proteger a los creadores, construir organizaciones más inteligentes
Más allá de la experiencia del lector, Tamblyn y Klingelhöfer abordaron la cuestión, menos visible pero igualmente trascendental, de cómo la IA está remodelando la economía y la cultura interna de las organizaciones editoriales. En el ámbito comercial, ambos abogaron por una renegociación de las estructuras de licencia, argumentando que los autores y editores necesitan acuerdos mejor definidos que reflejen las nuevas realidades de la distribución de contenidos impulsada por la IA y protejan sus derechos en un entorno en el que sus obras pueden utilizarse para entrenar o mejorar los sistemas de IA.
A nivel interno, el debate puso de relieve la importancia de contar con políticas claras para los empleados que regulen el uso de la IA en las rutinas de trabajo diarias. Lejos de ser una cuestión burocrática, estas políticas se plantearon como un instrumento positivo: cuando el personal comprende en qué aspectos la IA puede ayudar y en cuáles sigue siendo esencial el criterio humano, las organizaciones están en mejores condiciones de utilizar la tecnología de forma que potencie, en lugar de sustituir, la aportación humana.
El hilo conductor de ambas contribuciones fue el mismo: la IA resulta más valiosa en el sector editorial cuando se implementa de forma deliberada, transparente y al servicio de las personas —autores, editores, lectores— que constituyen el núcleo de la industria.
Un tema recurrente en esta parte del debate fue el descubrimiento de contenidos: con la IA filtrando, recomendando y resumiendo, están cambiando las formas en que los lectores encuentran los libros. Las plataformas que integran la IA de forma inteligente en los sistemas de recomendación obtienen ventajas significativas en cuanto a la participación y la conversión.
En resumen, la IA creará más servicios en torno al contenido de autores y editoriales para facilitar la curación, el descubrimiento, el filtrado y la distribución, así como para crear nuevos canales de monetización (licencias).
¿Qué IA para qué editorial?
Antes del descanso, la contribución más práctica del día vino de Alberto Puliafito -periodista, analista de medios, fundador de Slow News y autor de Artificiale para Internazionale-, quien ofreció una guía práctica para integrar herramientas de IA en los procesos editoriales.
La pregunta central era: ¿cómo elegir? El mercado de las herramientas de IA está saturado y cambia rápidamente. Puliafito estableció una distinción entre el uso reflexivo de los modelos generalistas abiertos -muy adecuados para muchas necesidades cotidianas cuando se manejan con competencia- y la adopción de soluciones verticales y especializadas, que solo se justifica cuando los flujos de trabajo están lo suficientemente estructurados como para requerirlo y los beneficios esperados son cuantificables.
El mensaje subyacente era que no es necesario adoptar todas las novedades tecnológicas, pero sí es necesario empezar a probar herramientas, procesos y resultados.
La tarde concluyó con sesiones de talleres paralelas divididas por segmentos editoriales: ficción, no ficción general, libros infantiles y publicaciones académicas/ensayos. Cada grupo estuvo dirigido por un editor y un tecnólogo, con el objetivo de abordar casos concretos, probar herramientas y comparar criterios de selección basados en la realidad organizativa y el flujo de trabajo específicos de cada área editorial.
La conferencia confirmó que el sector editorial italiano ha entrado en una nueva fase en su relación con la inteligencia artificial: superada la etapa de asombro y temor, ahora se trata de tomar decisiones concretas. Los profesionales reunidos en la conferencia no se marcharon con respuestas universales -pues no las hay-, sino con una mejor comprensión de las implicaciones que tendrá la IA en el sector editorial en un futuro próximo.








