Los libros de fondo alimentan la mayoría de ventas de ebooks

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El mercado del libro digital está demostrando que las novedades no son el principal motor de ventas.
Aunque suele pensarse que las plataformas online favorecen sobre todo los lanzamientos recientes y el consumo rápido de títulos nuevos, los datos apuntan en otra dirección -afianzando lo que hemos visto en otras ocasiones- y es que la mayor parte de los ebooks vendidos pertenece al fondo editorial.
Durante la Feria del Libro de Bruselas, la empresa Primento -especializada en distribución digital- explicó que alrededor del 70% de sus ventas corresponde a títulos de catálogo, mientras que sólo un 30% procede de novedades (3 de cada 10 son novedades, vaya). La cifra contradice así la idea, a veces más generalizada, de que el ebook vive únicamente de la rotación constante de publicaciones recientes.
Una de las claves está en la propia naturaleza del formato digital desde sus comienzos. A diferencia del libro impreso, condicionado por tiradas, espacio en librerías, distribución física y devoluciones, un ebook puede permanecer disponible de forma indefinida. Un título agotado en papel no desaparece necesariamente, mientras que en digital sigue accesible y puede continuar generando ingresos años después de su publicación.
Esta permanencia ha cambiado el papel del fondo editorial dentro del negocio. Lo que antes podía considerarse un archivo de obras antiguas se ha convertido en una fuente de ingresos estable y continua. En áreas como las ciencias humanas, Primento calcula que los libros digitales representan entre un 25% y un 30% de la facturación de títulos publicados hace tiempo, recuperados en formato electrónico o mediante impresión bajo demanda.
El comportamiento de los lectores también explica este fenómeno. Así, en Bélgica cerca del 50% de las ventas digitales se concentra en géneros como thriller, romance, fantasía y ciencia ficción, sectores donde el consumo suele hacerse en serie. En estos casos, una novedad funciona como puerta de entrada a un universo narrativo más amplio y empuja posteriormente la lectura de libros anteriores.
A esto se añade el crecimiento de los modelos de suscripción. Según Primento, este sistema ya genera entre un 15% y un 20% de sus ingresos. La suscripción facilita el descubrimiento de nuevos autores y títulos sin coste inmediato para el lector, lo que incrementa la circulación de obras de catálogo dentro de las plataformas digitales.
El alcance internacional del ebook también ha ampliado enormemente el mercado potencial. La compañía estima que el público francófono accesible online alcanza unos 80 millones de lectores, muy por encima del mercado belga tradicional. Gracias a la desaparición de las barreras logísticas, libros publicados hace años pueden encontrar nuevos lectores en distintos países y seguir teniendo recorrido comercial.
Sin embargo, esta expansión también ha concentrado el mercado alrededor de grandes plataformas. En Bélgica, Amazon controla aproximadamente el 48% del sector del libro digital, lo que obliga a las editoriales a trabajar cuidadosamente aspectos como la visibilidad algorítmica, los metadatos y las estrategias de recomendación para evitar que sus catálogos queden ocultos.
En este contexto, las novedades mantienen su importancia como herramienta de visibilidad y captación de lectores, mientras que el fondo editorial aporta estabilidad económica y continuidad de ventas. El reparto entre ambos segmentos ya no refleja una división entre libros antiguos y nuevos, sino una nueva lógica de funcionamiento del mercado digital.
Todo ello ocurre, además, en un entorno donde el libro compite directamente con otras formas de entretenimiento digital. Como reconoce Thibault Léonard, CEO de Primento, hoy la disputa por el tiempo de atención de los usuarios ya no es sólo entre libros, sino también frente a plataformas como TikTok y Netflix.




