08 enero 2018

50 millones de “hispanounidenses”

Jornadas de Medios de Comunicación y Cultura en EspañolPor José Antonio Vázquez

Hace unos días se celebraban en el Instituto Cervantes de Madrid las “II Jornadas de Medios de Comunicación y Cultura en Español” analizando concretamente el de los medios hispanos en Estados Unidos y el papel que juegan en la difusión de la lengua y la cultura en español.

Un tema acuciante, dado el crecimiento de la población hispana o latina en ese país, si bien, paradójicamente, cada vez son menos los hispanos los que lo hablan en su casa.  Lo que se está dando –y es un tema importante que también se abordó en estas jornadas- es la transformación del idioma español en un idioma dual, que mezcla inglés y castellano de manera  natural, no necesariamente por carencia o desconocimiento de alguno de ellos, sino porque sirve para una mejo manera de expresarse a aquello que lo hablan.

Precisamente, comenzaba Ángel Badillo (investigador principal del Real Instituto Elcano) la mesa redonda “Reto o realidad: la difusión de la lengua y la cultura en español a través de los medios hispanos en EE.UU.” con un dato crucial para entender estos cambios: el 80% de hispanos en Estados Unidos no consideran fundamental hablar español,  por lo que, como señalaba al comienzo, el aumento de esta población no va unido necesariamente al crecimiento del idioma en ese país.

Según Badillo, el español necesita más apoyo institucional, más allá de la buena labor del Instituto Cervantes, y pedía una plataforma fuerte, similar a la que tiene Francia con la Organización Internacional de la Francofonía, que aúna más todas las naciones que hablan el español en el mundo.

En esta misma mesa, Alberto Vourvoulias-Bush (profesor del Programa de Periodismo en Español  de la Universidad de Nueva York), indicaba que la audiencia hispana para el periodismo en Estados Unidos es de 50.000.000, de los cuales entre 30 y 40% prefieren que la información más compleja les sea dada en español. Afirmaba entonces Vourvoulias-Bush  que la comunidad hispana necesita una mayor y mejor cobertura periodística que vaya dirigida a ella, si bien cree imposible dividir las audiencias según los idiomas en este momento de integración para muchos de ellos.

La información –continúa- no necesita darse tanto por país (Ecuador, Perú, Méjico) como por necesidades. Es decir, tener acceso a la información básica -colegio, trabajo, dónde, quién, etc.- es preferible que sea en su idioma de origen (hay que tener presentes que algunos hablan un español originario de su aldea, en ocasiones muy básico, ya que se mezcla con otras lenguas nativas).

Sin embargo, las comunidades ya asentadas requieren que información más actual sobre mejores servicios, becas, papeleo para montar una empresa, etc., se manejan ya bien con inglés y usan los dos idiomas. Las comunidades más asentadas dominan del todo inglés y buscan mejorar su situación en la sociedad en la que viven, aquí los medios sirven para que su deseo de mejora sea posible.

La falta de periodismo en las comunidades hispanas significa es que en Estados Unidos se manejan muchos idiomas, pero la élite sólo habla en inglés. De hecho, existe un movimiento llamado “english only”, nacido en Miami, ya que una persona que es bilingüe gana más dinero que la que sólo hablan inglés; existe cierto miedo a que los hispanos puedan mover o desplazar a la élite inglesa.

Todo esto, señalaba Vourvoulias-Bush, crea grandes “desiertos informativos” e invisibiliza a estas comunidades hispanas. Los medios hispanos actuales nacen para suplir este problema y para tratar directamente sobre sus problemas reales: uno de cada tres estudiantes de la escuela pública norteamericana es hispano, sin embargo, la información general todavía desatiende este dato.

En las escuelas de periodismo actuales se enseña y se pone mucho interés en la práctica y en los nuevos medios: redes sociales, podcasts, etc., tanto en inglés y como en español, de modo que sí es importante que estos estudiantes sean bilingües para llevar información necesaria, que ellos saben que es tal, hacia todas las comunidades hispanas.

Emili Prado (catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad Autónoma de Barcelona) destacó el hecho de que a tal comunidad hispana de Estados Unidos ya no se la puede considerar de inmigrantes: el 64% ya han nacido en el país y el  69% habla inglés de manera nativa.

Además, la actual comunidad hispana tiene una capacidad adquisitiva que supera el PIB de España. Para las grandes corporaciones de medios de comunicación esto es lo verdaderamente importante, ya que, como señala Prado, hay que leer todo en términos de mercado. Ahora hay un creciente interés de todos los medios en informar a los hispanos,  y no sólo de medios latinos. De modo que este nuevo rol de los grandes medios norteamericanos no se dirige a los intereses hispanos en realidad, sino que supone una versión hispana de sus métodos e información.

Según Prado, la televisión está viviendo la tensión de los cambios tecnológicos a la vez que la comunidad hispana ya consume televisión como la media de Estados Unidos, lo que hace su transformación más cuesta arriba, ya que se tiene enfocar estos cambios por partida doble ya que, además, las comunidades hispanas  consumen el mismo número de horas pero está cambia el tipo de contenido.

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Rusty texture in vertical written with chalk, vía Shutterstock

Ahora, gracias las nuevas maneras de hacer televisión, si no encuentran lo que quieren van a medios online que emiten en streaming,  lo que provoca, en opinión de Prado, la disgregación de la información (sin embargo, es de suponer que esto no tiene que ser del todo negativo, ya que obliga a una mayor variedad de fuentes de información y de contenidos, sobre todo teniendo en cuenta que el futuro de valor ya no está en los grandes medios si no en pequeñas iniciativas, como señalaba Alberto Vourvoulias-Bush). Los jóvenes hispanos son ávidos consumidores de contenidos digitales, y si no hay contenido del que buscan en español, lo hacen en inglés.

En Estados Unidos hay hasta 5 cadenas nacionales para hispanos. La eclosión de audiencias de estas cadenas es porque aquéllas no se consideran inmigrantes si no americanos, sin embargo, los contenidos se dirigen  mucho a estereotipos de inmigrantes y no reflejan los  problemas de ese 69% nativo norteamericano.

Frances Negron-Muntaner, directora del Media and Idea Lab de la Universidad de Columbia, afirmó que, de hecho, es difícil conectar con una audiencia hispana porque no cree que exista ya una comunidad hispana como tal. Además –continuó-, los medios tratan aún todo lo latino en términos coloniales, y se identifica lo latino “racializando” el acento, por el color de la piel, etc. Es decir, siguen estereotipándolos. En realidad, el idioma ha sido para los hispanos un elemento de lucha contra su discriminación.

A su vez, aunque haya grandes empresas como Univisión que inviertan en contenidos para hispanos, muchos de ellos sólo hablan en inglés, en parte por la desvalorización del español que se da en las instituciones norteamericanas. Por ejemplo, señalaba que cada vez hay más hispanos en las universidades, pero las vías de acceso a estas sólo son posibles en inglés. Y, como se ha dicho anteriormente, ellos mismos no equiparan hablar español con ser latinos. Los jóvenes consideran que su latinidad no tiene nada que ver con su lengua y han acuñado el término “latinx”.

Según Negron-Muntaner los medios norteamericanos cada vez están más concentrados, adquieren otros medios latinos pero en realidad merman el talento latino; no hay ninguno en puestos decisivos o de relevancia.

Ya en la segunda mesa, sobre los medios hispanos en Estados Unidos en relación a su futuro, Armando Trull, corresponsal jefe de Raza e Identidad en la NPR (National Public Radio), afirma de nuevo que los hispanos consumen contenidos en uno o dos idiomas, y esto varía según el tipo de contenidos, incluso de la ciudad donde habitan. Asimismo, dependiendo de la estructura de poder originaria, el uso del idioma es más correcto (ponía el ejemplo de Miami y la comunidad cubana frente a Nueva York, donde irlandeses o italianos son comunidades más preponderantes).

Para Trull, también el único interés de los medio es el dinero y cuando el español deje de dar ingresos, ya no le interesará tanto ese target latino ni crear contenidos para ellos. Por otra parte, la calidad de los medios no debe estar relacionada sólo con tecnología, Trull cree más importante el contenido que se ofrece a la audiencia.

Alberto Avendaño, ex-director de El Tiempo Latino en el Washington Post, prefería no mostrarse tan pesimista, y daba importancia al hecho, según él, de que por primera vez las nuevas generaciones piensan que en español es importante para ellos. Tampoco cree que sea importante defender en un idioma español puro, a la vez que defiende que se mantenga de manera dual (el hecho de hablar inglés y latino mezclado).

Por su parte Gemma García, vicepresidenta ejecutiva de Informativos de Telemundo, también defendía que lo latino como categoría no existe porque es demasiada la diversidad. Del mismo modo, señalaba la necesidad de enfrentarse a la realidad que supone el uso de un idioma dual. Mientras, creer que existe cierta “gentrificación” en las telenovelas, cada vez más americanizadas, perdiendo el espíritu original. El hecho de que  ya no haya series para las audiencias de antes es que las cadenas buscan perfiles nuevos,  más estandarizados.

En cuanto al debate de la calidad, García piensa que eso depende de lo que requiera el  consumidor. Los hispanos que leen el New York Times no son los mismos que los leen el Post. A su vez, son muchos los reporteros que aún no son bilingües, mientras que otros ya ni siquiera piensan en español.

Podemos concluir, por tanto, que es difícil hablar de una comunidad hispana como hecho unitario, puesto que quedó patente que existen rasgos diferenciales en cada una de ellas, que tiene que ver con la educación, demografía y generación. Lo hispano, como tal, es un hecho de carácter “bicultural”, cuyo lenguaje ya no es el español estándar o propio de su país de origen, sino algo diverso e íntimamente ligado en muchos casos al inglés.

Hoy en día, ser hispano o latino –como se quiera- en Estados Unidos es vivir entre dos realidades, por lo que es lógica esa mixtura entre las dos culturas reflejada en tratamiento del lenguaje, y eso obliga a replantear el modo en que los contenidos deben ser creados. El primer efecto de esto es lo que se ha dado en llamar lo “hispanounidense”. Y esto tiene que ver más con una nueva sensibilidad y experiencia de vida que con un idioma.

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