29 junio 2026

¿Cómo hacer crecer los índices de lectura? La deuda pendiente del mundo del libro con los formatos digitales

El sector editorial español acaba de celebrar su duodécimo año consecutivo de crecimiento en facturación alcanzando los 3.138 millones de euros en 2025, un 3,3% más que el ejercicio anterior. Los titulares son inevitablemente de celebración por todo lo alto: el «fenómeno ibérico» sigue asombrando a Europa, la literatura infantil y juvenil crece un 17,8%, la ficción adulta un 17,2%, y los cómics y novelas gráficas se disparan un 38,6%. 

Si nos quedamos en los titulares, todo son motivos para el optimismo. Pero conviene leer la letra pequeña, y hacerlo con espíritu crítico. Porque detrás de esos número hay una realidad más matizada donde el sector editorial debería apostar firmemente por los formatos digitales (ebooks y audiolibros) si quiere garantizar que el crecimiento actual continue a lo largo de la próxima década.

No se trata de dejar de apostar por el libro en papel, todo lo contrario. El papel seguirá siendo un formato central, cultural y emocionalmente relevante para muchos lectores durante muchos años. De lo que se trata es de asumir que el papel no puede ser la única palanca de crecimiento del sector, y que los formatos digitales no son solo una línea más del balance contable: son la puerta de entrada de nuevas generaciones de lectores.

El primer dato que merece escrutinio es el origen real de ese incremento del 3,3% en facturación. El número de ejemplares vendidos apenas creció un 0,8% (de 194 a 196 millones de unidades), mientras que el precio medio subió un 2,2%, hasta los 15 euros por libro. Es decir: el sector crece fundamentalmente porque los libros son más caros, no porque haya significativamente más lectores comprando más libros. Es una señal de alerta que conviene no ignorar: un crecimiento sostenido en facturación que no viene acompañado de un crecimiento equivalente en la base lectora tiene un techo a medio plazo.

¿Cuatro libros al año te convierte en «lector habitual»?

Aquí es donde el sector debería ser más exigente consigo mismo, tanto en la medición como en la ambición. El Barómetro define como «lector habitual» a quien lee con una frecuencia mínima de un libro al trimestre. Dicho de otro modo: si en vez de un libro trimestral denomináramos “lector habitual» a quien lee al menos un libro al mes —tan sólo doce al año—, los titulares de los barómetros serían considerablemente menos halagüeños.

Esta no es una crítica a la metodología del Barómetro, que cumple su función, sino una llamada a que al mundo del libro sea más ambicioso en sus objetivos. Si aspiramos a ser una industria cultural de primer orden, comparable en intensidad de consumo a la música, los videojuegos o el cine, no podemos conformarnos con que el ciudadano medio lea cuatro libros al año. La industria musical no celebraría el éxito diciendo que sus oyentes escuchan una canción a la semana…

El elefante en la habitación: la escasa apuesta por los formatos digitales 

Y aquí llegamos al núcleo del reto y potencial de crecimiento del sector editorial que este artículo quiere abordar.

Los libros electrónicos facturaron en 2025 un total de 174,39 millones de euros, un 5,3% más que el año anterior Estos datos excluyen la de facturación de la auto publicación que puede representar alrededor de un tercio más de la cifra mencionada, según varios informes del sector. Los audiolibros alcanzaron los 15,30 millones de euros, con un crecimiento del 53,3%. Ambas cifras son positivas. Pero si las ponemos en contexto, el resultado es revelador: los formatos digitales en conjunto representan apenas el 5,6% de la facturación total del sector. En un mundo donde la música digital representa el 67% de los ingresos globales de la industria musical (según la IFPI), donde los videojuegos digitales superan el 70% del mercado, y donde el streaming audiovisual domina el consumo de cine y series, el libro digital sigue siendo el gran reto del sector editorial para consolidar su crecimiento en la era digital que nos ha tocado vivir. 

En la última década. el audiolibro ha experimentado un crecimiento acumulado cercano al 275%, convirtiéndose así en uno de los formatos de lectura con mayor expansión en el ecosistema editorial. Este avance no responde a una moda puntual, sino a un cambio estructural en la forma de acceder a los contenidos culturales. El dato más relevante del Barómetro 2025 es que la lectura de audiolibros supera ya el 15% de la población entre los 25 y 34 años, lo que la consolida como una de las principales puertas de entrada a la lectura para las generaciones más jóvenes. Esta franja de edad -marcada por la falta de tiempo y la multitarea- encuentra en el audiolibro un formato compatible con su ritmo de vida, que permite leer mientras se realizan otras actividades. Estos datos indican claramente que el audiolibro ha superado la fase experimental y se ha integrado de forma estable en los hábitos culturales de los jóvenes adultos.

Sin apenas promoción por parte del mundo del libro, la lectura en formato digital alcanza al 33,2% de la población. El perfil del lector digital es, además, el más activo: lee más libros al año que el lector exclusivo en papel, compra más, y tiene más libros en casa. Es el mejor cliente del sector. Y sin embargo, las energías y presupuestos de promoción del libro en España siguen girando casi exclusivamente alrededor del papel.

Las campañas de fomento de la lectura digital

Las grandes campañas institucionales de promoción de la lectura en España —desde «Leer te da más» hasta las iniciativas autonómicas y municipales— comparten un rasgo estructural: están diseñadas para librerías físicas, para ferias del libro al aire libre, para la imagen del libro en papel. Son campañas que hablan a los lectores de libros en papel.

¿Cómo llegar a los potenciales nuevos lectores de ebooks y audiolibros ? Están en TikTok, en Instagram, en plataformas de podcasts, en YouTube. Y sin embargo, el propio Barómetro nos da una buena noticia que pocas veces se comenta suficientemente: ese grupo de edad es el más lector de todos, con un 76,9% de lectores. Los jóvenes sí leen. Pero muchos de ellos leen en pantalla, escuchan audiolibros mientras hacen deporte o viajan en transporte público, y descubren libros a través de BookTok y de influencers literarios, no a través de los canales tradicionales de promoción de la lectura del sector.

“Fenómeno ibérico digital”: Ideas para hacer crecer los formatos digitales

No se trata de dejar de apostar por el libro en papel, todo lo contrario. El papel seguirá siendo un formato central, cultural y emocionalmente relevante para muchos lectores durante muchos años. De lo que se trata es de asumiar que el papel no puede ser la única palanca de crecimiento del sector, y que los formatos digitales no son solo una línea más del balance contable: son la puerta de entrada de nuevas generaciones de lectores.

1. Integrar los audiolibros y ebooks en las campañas institucionales de fomento de la lectura. El Plan de Fomento de la Lectura del Ministerio de Cultura debería incluir, de manera explícita y con presupuesto asignado, campañas específicas orientadas a plataformas digitales y a formatos audio. Conceptos como “Leer en pantallas es también leer” o «Escuchar también es leer» no puede ser solo lemas inspiradores: tiene que convertirse en políticas del fomento y promoción de la lectura en digital.

2. Ofrecer todo el catálogo editorial en todo tipo de plataformas digitales. Las agencias literarias y editoriales españolas deberían ofrecer la totalidad de catálogos en todos los canales de venta, ya sean plataformas de streaming o de prestado digital. Desgraciadamente todavía hay muchas agencias literarias y editoriales que limitan la distribución de sus catálogos argumentando una supuesta pérdida de retorno de regalías en comparación con lo que ganan en las versiones en papel, pero lo que están perdiendo son lectores. El precedente en otras industrias es es claro: quienes llegaron tarde a la economía digital perdieron una generación de consumidores, en nuestro caso lectores en pantallas y oyentes de audiolibros

3. Apostar por el lanzamiento simultáneo en todos los formatos. El informe de Bookwire sobre el mercado digital 2025 señala que el lanzamiento simultáneo de ediciones impresas, ebooks y audiolibros es una de las estrategias más eficaces para incrementar ingresos y visibilidad. Sin embargo, muchas editoriales españolas siguen publicando primero en papel y meses después en digital, o directamente no publican en audio. Las nuevas herramientas IA está reduciendo los costes de producción de audio de manera sustancial. No hay excusa para no hacerlo.

4. Diseñar programas de alfabetización en lectura digital. Las bibliotecas públicas son un aliado estratégico que el sector utiliza de forma insuficiente. En Estados Unidos, el 30% de los usuarios de bibliotecas públicas accede ya a préstamos de audiolibros en plataformas digitales. En España, nos queda camino que recorrer, pero afortunadamente la infraestructura existe y el colectivo bibliotecario ha apostado por los formatos digitales desde su irrupción en los mercados en español. Las bibliotecas públicas deberían tener un mayor  presupuesto para comprar más licencias de ebooks y audiolibros con el fin de prestar un mejor servicio a sus usuarios. Además, poner en marcha una alianza de fomento de la lectura entre editoriales, plataformas digitales y red de bibliotecas podría multiplicar el alcance de los contenidos digitales a medio plazo.

5. Crear métricas de éxito más ambiciosas. Si el sector sigue midiendo su éxito exclusivamente por la facturación en papel y por el porcentaje de población que ha leído al menos un libro en el último trimestre siempre podrá encontrar motivos para el optimismo. Si empieza a medir cuántos nuevos lectores digitales ha incorporado, cuántos jóvenes no lectores han descubierto el hábito a través del audio, y cuántos libros de media leen sus clientes al año, el diagnóstico será más realista, pero a la vez abre las puertas a un gran potencial de crecimiento.

El sector editorial español tiene ante sí una oportunidad histórica: potenciar el “fenómeno ibérico en digital”. Doce años de crecimiento han creado una base sólida para apostar por el consumo de contenidos digitales. Los jóvenes no han abandonado la lectura: han incorporado los formatos digitales de forma natural, así como su modelo de consumo. 

El «fenómeno ibérico» es real y merece ser celebrado. Pero si queremos que siga siéndolo dentro de una década, necesitamos dejar de pensar en el crecimiento digital como un complemento y empezar a pensarlo como una estrategia de futuro.

Por Javier Celaya, socio fundador de Dosdoce

Fuentes consultadas:

  • FGEE: Avance del Informe de Comercio Interior del Libro 2025 (junio 2026)
  • FGEE / Conecta: Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España 2025 (enero 2026)
  • Bookwire: Informe Anual sobre ebooks y audiolibros 2025
  • NielsenIQ / Audible: Estudio de mercado de audiolibros en España 2025
  • Dosdoce.com: «Escuchar también es leer» (febrero 2026)
  • Dosdoce.com: «La lectura en formato digital (ebook y audiolibro) no para de crecer en España» (enero 2025)
  • Dosdoce.com: «Cómo pueden los ebooks, apps y audiolibros mantener a los jóvenes enganchados a la lectura»(2019)

Leave a Reply