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Kosmopolis 2010: Hablando en corro del futuro

28-10-2010 | Kosmopolis, CCCB, literatura

Autor: Beatriz Celaya

kosmopolisLo que en principio iba a ser un simple preludio de Kosmopolis 2011, la jornada del 23 de octubre desarrollada íntegramente en el Hall Proteo del CCCB, con tres temas principales agrupados en: BookCamp, exposición de "Pequeños Editores, grandes libros", y las conferencias de Zygmunt Bauman, premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010, y Lawrence Lessig, uno de los creadores de Creative Commons, acabó siendo una gran fiesta dinámica y creativa que puso sobre la mesa lo que puede dar de sí la literatura,  el futuro de la edición, las nuevas narrativas y sus formatos cuando se amplifican y se comparten.

La convocatoria contó con una asistencia presencial, durante las dos primeras partes de la jornada, de 400 personas entre editores, escritores, diseñadores, bibliotecarios y lectores, donde en todo momento se produjo la reflexión, la aportación de ideas y el diálogo entre todos los actores que estaban allí presentes junto con los que siguieron toda la jornada a través de las redes (blogs, wikis y twits) que pusieron en evidencia que la filosofía 2.0 está viva, funciona y no hay que obviarla, y que gracias a ella las 1.500 personas que por la tarde se quedaron fuera de las conferencias pudieron seguirlas y opinar como si estuvieran allí.

Pero aparte de la masiva utilización del 2.0 el esquema de la jornada era novedoso en sí mismo; por primera vez se ponía en funcionamiento un método de trabajo que hasta ahora no se había probado en el territorio español: los BookCamp, cinco sesiones simultáneas de una hora cada una, repartidas en cuatro franjas horarias que sumaban un total de diecisiete sesiones y que tenían como eje principal hablar en pequeños corros del futuro del libro desde sus diferentes ángulos.

Los títulos que englobaban estas tertulias en el primer bloque de mañana de 11.30 a 14.00 horas en las 10 sesiones desarrolladas a lo largo de los 5 bookcamps fueron los siguientes: Pequeños editores, estrategias de resistencia; Perdiendo el control; Del libro impreso al libro digital; Evolución y diseño de las interfaces de lecto-escritura y Las lengua minoritarias y libros digitales: amenazas versus oportunidades por un lado y Mashup books o el buffet libre de la lectura. Ebooks y conocimiento: rompiendo límites y explorando posibilidades. Tecnologías del papel y dispositivos móviles, lectura y mbooks.

¿De qué hablamos cuando decimos que hablamos de libros?

Por  destacar algunos BookCamp por los que nos movimos, comenzamos con el de Rosa Llop que habló de los pequeños editores, grandes libros. En esta tertulia era de imaginar que el interrogante más incomodo para los editores y más sugestivo para el sector digital fuese una vez más sobre los soportes del libro, como si el debate sobre soportes, formatos y acceso a contenidos se hubiese quedado atrapado en bucle:¿Cuál será el  futuro de la cultura en la era digital? ¿Cuál será el futuro de los libros en papel? ¿Quiénes deben dar el paso, los pequeños editores o las grandes editoriales?  También se debatió el problema de la posible y casi asegurada invasión pirata en el mundo editorial. Problemas todos ellos que parece que se plantean una y otra vez en cada jornada y que no hacen más que poner de relieve la incertidumbre en la que vive el sector, aunque hay que añadir que al menos cada vez se van perfilando más respuestas. También destacar la gran presencia de editores jóvenes en este grupo, algunos conocidos y otros no, pero todos ellos con ideas entusiastas y con la intención de seguir creando libros (sea cual sea el formato).

En otro de los BookCamp se encontraba Carlos A. Scolari hablando sobre   Evolución y diseño de las interfaces de lecto-escritura, donde nada más empezar invitó a los participantes a comenzar a reflexionar a largo plazo para alejarse del debate de los formatos, para acabar poniendo sobre la mesa el tema de la vigencia de los mismos, que preocupa a todos y del que no se ha empezado a hablar en profundidad, es decir: ¿podremos leer un documento pdf dentro de 100 años?  Una pregunta que quedó en el aire.

El que dinamizó la conversación sobre los Mashupbooks o el buffet libre de la lectura fue Xavier Belanche, quien habló sobre el nuevo papel del lector que pasa a ser creador; algo que está transformando no sólo la manera de acceder a la lectura sino también de pensar y de aprender. El nutrido número de asistentes en este BookCamp defendió la integración y colaboración que este nuevo tipo de textos traen consigo, dejando claro que si los diferentes soportes tomarán su tiempo antes de instalarse, la democratización de la página ya lo ha hecho y que ya todos sabemos detener la mirada en un párrafo y en muchos más a la vez. Entre los asistentes también se encontraban los menos crédulos que hablaron de la distracción del lector a la hora de enfrentarse a estos nuevos textos, por donde se creó el debate.

Estas nuevas corrientes, sin embargo,  no fueron impedimento para que unos pasos más a la izquierda se estuviera realizando en otro de los BookCamp una conversación sobre el libro como objeto, con Damiá Gallardo como coordinador de la charla  Tecnologías de papel donde además de hablar del beneficio de las nuevas tecnologías en el papel se fueron pasando diferentes formatos de libros que los asistentes tocaban sin evitar encontrarse (a estas alturas de la digitalización) como idólatras del papel. 

Ya por la tarde, pero en este mismo sentido, Joaquín Rodríguez se atrevió a hablar sobre la sensualidad de los libros como objeto en su BookCamp llamado Bibliofrenia, que empezó reuniendo a unos pocos y acabó con un gran número de interesados a su alrededor, sobre todo cuando pronunció frases como: "Para ser sostenible, el ebook sólo puede ser un 20 ó un 30% más barato que el libro de papel" o "El libro perdurará porque aún sirve para legitimar una obra", o bien cuando admitió que no era insensible al lujurioso contacto con el papel y que, a día de hoy,  todo lo que esté escrito sobre papel goza todavía de mucha más credibilidad que aquello que está en la Red. Los reticentes al mundo digital estaban encantados en este corrillo.

La tarde, que prometía larga con los foros sobre Bifestival de twpo y twna; lectura y herramientas 2.0 la experiencia en las bibliotecas de Barcelona; el oficio editorial en la web social; y el libro ilustrado ¿qué?; Bibliofrenia; hábitos lectores literarios; propiedad intelectual y derechos de autor y Archinhand, atomizando la ciudad, un edificio o un barrio, transcurrió muy rápida y las dos horas de BookCamp dejaron con ganas de más a los asistentes. Por un lado, Twittpoesía y Twittnarrativa dio muestras de estar abriéndose un hueco ya innegable en la Red. Tema del que se habló también en el BookCamp El oficio editorial en la web Social dirigido por Daniel Pratt, quien hablando de Twitter reconoció que su presencia ha alterado la manera de comunicarse y que todos los actores de la literatura que quieran ser leídos o comprados deberán saber cómo navegar en estas aguas. Sobre Propiedad intelectual y derechos de autor Esther Franch habló del inevitable cambio que traen estos nuevos dispositivos de lectura. Su BookCamp fue completado durante toda la jornada con la colaboración de Ignasi Labastida, que estuvo ofreciendo sus conocimientos como asesor en estos terrenos como impulsador de Creative Commons en España.

En resumen, los BookCamp fueron capaces de aglutinar todas las conversaciones que están ocurriendo en torno a editores, diseñadores, bibliotecarios, escritores y lectores, donde todos y cada uno de ellos se dieron cuenta de que todavía tienen mucho que decir y bastante por andar. Los grandes ausentes de la jornada fueron los libreros y los distribuidores; quizá los verdaderos afectados en este cambio y los que menos se atreven a afrontarlo.

Faltó también el don de la ubicuidad que hubiera permitido estar presente en más sitios con las orejas bien abiertas, pero como dijo Juan Insua, jefe del departamento de actividades culturales del CCCB en la presentación de la jornada: "No se queden con la sensación de que podían haber hecho más, lo que pase hoy es lo que tenía que haber pasado". Nada más ni nada menos.

Lo más esperado de la jornada: Bauman Líquido y Lessig compartidor

Por otro lado, las conferencias de Zygmunt Bauman y Lawrence Lessig superaron todas las expectativas de los organizadores de CCCB.  A las 7 de la tarde la cola para entrar en estas conferencias daba la vuelta al edificio y contaba con 1.500 personas en espera que lograron entrar y otras 1.500 que quedaron fuera y que siguieron las ponencias online, bien a través de sus propios dispositivos o del streaming que el CCCB ofreció a través de Internet.

En el caso de Bauman, esta era la primera conferencia que el sociólogo polaco pronunciaba después de haberle sido otorgado el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2010 bajo el tema "Nuevas y viejas dimensiones de la desigualdad", por lo que el  interés se acrecentó. Conocido por su pensamiento abierto, Bauman, que fue presentado por Josep Ramoneda, dejó reflexiones tan importantes como el principio de incertidumbre marcado por la desigualdad de poder y oportunidades en la que vivimos. Exponiendo y debatiendo muchas de sus teorías sobre la "vida líquida" y la "sociedad moderna líquida" en la que vivimos, sus peligros y las oportunidades de esta condición de cara a la posibilidad de hacer del mundo humano un lugar algo más acogedor para la humanidad.  Y como lleva haciendo en los últimos años recordando que no hay atajos ni soluciones rápidas para salvar la actual crisis sino que hay que buscar un nuevo tipo de escenario global en el que los itinerarios de las iniciativas económicas de cualquier rincón del planeta dejen de ser tan sumamente volubles y dejen de estar guiados exclusivamente por las ganancias momentáneas, sin prestar atención a los efectos secundarios y a las víctimas colaterales y sin atribuir importancia alguna a las dimensiones sociales de los equilibrios entre coste y efecto. Para finalizar recordando que: No podemos predecir cómo será el futuro, sólo sabemos que será diferente a todo aquello a lo que nos hemos acostumbrado.

Por su parte, el mensaje que lanzó  Lawrence Lessig en su conferencia "Liberando la cultura para que sea cultura" fue simple y claro: Coge mi trabajo, mejóralo, nómbrame y compártelo. Despejando la duda de que de lo que él habla no es un debate a favor o en contra de la propiedad, sino un debate sobre cuál es el régimen que permite a la mayor cantidad de gente posible ser creativa, por supuesto protegiendo los beneficios comerciales de la industria. Invitando, asimismo, al público a vivir en el siglo XXI y hacerle ver que las reglas del juego han cambiado y que ahora, en esta era YouTube, los consumidores han pasado a convertirse en recreadores de cultura. Lessig piensa que no debemos matar esa creatividad y convertir a nuestros hijos en seres pasivos, llamándoles simplemente terroristas o piratas y añadiendo que en el momento en que nos demos cuenta de que la cultura es regrabable (esto es, que los autores crean apoyándose en las ideas de los otros) no seremos capaces de avanzar en esta nueva tesitura y que las leyes que han protegido la creación cultural en los últimos cien años no sirven en la sociedad digital y que debemos adaptarnos y aprovechar los flujos creativos que se están dando. Hasta ahora sólo unos pocos podían crear mientras que con las nuevas tecnologías digitales se ha conseguido que un gran número de gente pueda participar en la creación de cultura. En vez de impulsarlo, la ley frena la creatividad. Celebremos la creatividad de amateurs en vez de frenarla y desregulemos y creemos nuevas leyes más abiertas de mentalidad: "cambiando el Todos los derechos reservados por Algunos derechos reservados", acabando la charla con una petición colectiva: Por favor, ayudadnos a hacer este cambio.

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