10 junio 2026

Renovación del modelo de préstamo digital en bibliotecas

Imagen de Kampus Production en Pexels

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Cinco importantes organizaciones de bibliotecas públicas de Estados Unidos y Canadá han solicitado a las principales editoriales y proveedores de plataformas digitales que revisen los actuales modelos de licencias para libros digitales y audiolibros.

La petición fue formalizada el pasado 27 de mayo mediante una declaración conjunta firmada por la Association for Rural and Small Libraries (ARSL), la Chief Officers of State Library Agencies (COSLA), la Canadian Urban Libraries Council (CULC), la Public Library Association (PLA) y la Urban Libraries Council (ULC).

Las organizaciones advierten de que el sistema actual de licencias digitales se ha convertido en un problema de sostenibilidad para las bibliotecas públicas de toda Norteamérica. Según explican, la demanda de contenidos digitales ha crecido de forma exponencial en los últimos años y se ha convertido en una parte esencial de los servicios bibliotecarios. Los libros digitales y audiolibros permiten que personas con discapacidad, personas mayores o usuarios que viven lejos de una biblioteca física puedan acceder a la lectura y al conocimiento de manera más sencilla que nunca.

Sin embargo, las condiciones bajo las que las bibliotecas adquieren estos contenidos dificultan cada vez más el mantenimiento de este servicio. Mientras que un consumidor puede comprar un libro digital por unos 13 dólares y conservarlo indefinidamente, las bibliotecas suelen pagar alrededor de 55 dólares -o incluso más- por una licencia limitada a dos años de duración. Una vez expirado ese periodo, deben volver a adquirir la licencia para seguir ofreciendo el título a sus usuarios.

Esta situación está provocando que numerosas bibliotecas destinen más del 50% de sus presupuestos para colecciones al pago de licencias digitales. Según las organizaciones firmantes, este gasto creciente reduce la capacidad de las bibliotecas para diversificar sus fondos, apoyar a autores emergentes o incorporar obras de editoriales independientes. Además, el elevado coste de las licencias limita el número de copias disponibles, lo que incrementa los tiempos de espera para los lectores.

Las bibliotecas consideran que este modelo representa una amenaza para el acceso equitativo a la información y la lectura. Por ello, reclaman la apertura de un diálogo con las cinco grandes editoriales y con los proveedores de plataformas digitales para encontrar soluciones más sostenibles. Entre las propuestas planteadas figuran la implantación de modelos de préstamo basados en el uso efectivo de las obras y la posibilidad de adquirir licencias de uso perpetuo, que permitan a las bibliotecas conservar determinados títulos de forma permanente, al igual que ocurre con los libros impresos.

Las organizaciones recuerdan, además, que las bibliotecas son aliadas estratégicas de autores y editoriales. En su declaración destacan que invierten millones de dólares en la creación y mantenimiento de colecciones, promueven el descubrimiento de nuevos autores y fomentan la lectura. Asimismo, sostienen que quienes toman libros prestados también son potenciales compradores, por lo que el préstamo bibliotecario contribuye a dinamizar el mercado editorial.

La iniciativa se enmarca en un debate cada vez más intenso sobre la regulación del préstamo digital. Ante las dificultades que enfrentan las bibliotecas, algunos estados estadounidenses y provincias canadienses han comenzado a impulsar legislación destinada a garantizar condiciones más equilibradas en la concesión de licencias.

Por su parte, asociaciones de editores y autores han mostrado su preocupación por estas iniciativas. La Association of American Publishers (AAP) y la Authors Guild sostienen que determinadas propuestas legislativas podrían afectar a los derechos de propiedad intelectual y reducir la capacidad de los creadores para obtener ingresos por su trabajo. Ambas organizaciones señalan, además, que el préstamo digital atraviesa un momento de gran expansión, con más de 820 millones de préstamos digitales registrados en 2025 a través de plataformas como Libby y Sora.

Frente a estas posiciones, las organizaciones bibliotecarias insisten en que su objetivo no es confrontar con el sector editorial, sino construir una nueva relación basada en la colaboración y el beneficio mutuo. Consideran que bibliotecas, autores, lectores y editoriales comparten intereses comunes, como la promoción de la alfabetización, el acceso a la cultura y la defensa de la libertad intelectual.

Por ello, reclaman un diálogo abierto que permita afrontar una situación que califican de crítica y desarrollar modelos de acceso digital que garanticen la sostenibilidad del sistema para todos los actores implicados.

“Queremos que todos tengan éxito: bibliotecas, autores, lectores y editoriales”, resumen las organizaciones firmantes, convencidas de que sólo mediante acuerdos equilibrados será posible responder al crecimiento de la lectura digital y garantizar el acceso al conocimiento en el futuro.

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