La IA es un arma política
La Oficina de Agitación Cultural junto a la Fundación COTEC ha elaborado un documental sobre IA para animar a tener una mirada crítica sobre la IA.
Sin rechazarla, pero con actitud proactiva, puesto que no todo está ya escrito, como dan a entender las empresas que representan estas tecnologías.
Dicho documental plantea una reflexión crítica sobre la IA a partir de una metáfora inquietante: al pulsar un botón se te da un millón de euros a cambio de la muerte de una persona desconocida. Este dilema sirve para introducir la idea central del vídeo de que los grandes beneficios de la IA pueden implicar costes ocultos que muchas veces ignoramos.
A partir de ahí, el vídeo explica que la IA es una tecnología cada vez más presente en la vida cotidiana. Puede ayudar en tareas como estudiar, escribir, crear imágenes o incluso hacer descubrimientos científicos. Además, destaca que es muy fácil de usar, lo que ha acelerado su adopción masiva.
Sin embargo, también señala que mucha gente no sabe definir realmente qué es la IA. Frente a ideas erróneas (como que “piensa” o “tiene conciencia”), se aclara que la IA no es inteligente en sentido humano, simplemente imita patrones a partir de enormes cantidades de datos. Funciona como un sistema estadístico que predice palabras, imágenes o decisiones basándose en probabilidades, algo comparable a un “loro con acceso a internet”.
El vídeo insiste en la idea clave de que la IA no entiende lo que hace, sólo parece hacerlo. Esto es importante porque evita que se le atribuyan capacidades que no tiene. Además, recuerda que estas herramientas son productos creados por grandes empresas tecnológicas, con enorme poder económico y político. Estas compañías compiten entre sí en una carrera acelerada por dominar el mercado, lo que provoca que lancen productos aún imperfectos, con errores y riesgos importantes.
Uno de esos riesgos es el sesgo. Como la IA aprende de datos humanos, también hereda prejuicios sociales, lo que puede llevar a decisiones injustas en ámbitos sensibles como la justicia o el empleo. A esto se suma el problema de la falta de control y supervisión adecuada debido a la rapidez con la que se desarrolla la tecnología.
El documental también advierte sobre el impacto de la IA en la democracia. Explica que estas herramientas facilitan enormemente la creación de desinformación, tales como noticias falsas, propaganda política o contenido manipulado que puede difundirse de forma masiva y barata.
Esto dificulta distinguir entre información real y falsa, lo que debilita el debate público. Además, se señala que cada vez más contenido en internet es generado por IA, y que incluso muchas cuentas en redes sociales son bots, lo que aumenta la manipulación.
En este contexto, se plantea que la democracia está más amenazada que nunca, no tanto por una futura “superinteligencia”, sino por los usos actuales de la IA. Critica, además, que las grandes empresas centren el debate en riesgos lejanos -como máquinas incontrolables- mientras los problemas reales ya están ocurriendo.
Aun así, el vídeo no es completamente pesimista. Reconoce que la IA tiene un enorme potencial positivo si se utiliza bien, ya que puede mejorar la ciencia, la economía e incluso fortalecer la democracia. Pero insiste en que el futuro no está predeterminado. Dependerá de cómo la sociedad, las empresas y los gobiernos decidan usarla y regularla.
En este sentido, subraya la importancia de los derechos digitales y de la implicación ciudadana. Destaca que la IA se ha construido en gran parte con datos de todos (textos, imágenes, opiniones), muchas veces sin consentimiento, lo que da a las personas el derecho a opinar sobre su desarrollo. También se critica que los gobiernos, aunque han dado algunos pasos, van más lentos que las empresas tecnológicas.
Por último, el mensaje principal es que la IA no es ni buena ni mala por sí misma, sino que es una herramienta más. Sus efectos dependerán de las decisiones humanas, por eso, invita a reflexionar críticamente, no aceptar pasivamente su desarrollo y participar en el debate sobre qué papel debe tener en la sociedad.
La principal conclusión sería que la IA es un arma política. En una era sobrada de incertidumbres y temores, sólo la IA parece tener su futuro claro, y es que nos superará en todo. Mientras, muchos de nuestros derechos se están viendo de verdad amenazados.
“¿En serio no vamos a ofrecer ninguna resistencia?”




