Museo Dataland, primer museo de arte IA
Dataland es un nuevo museo dedicado al arte generado mediante inteligencia artificial que abrirá sus puertas en el centro de Los Ángeles.
Concebido por Refik Anadol y Efsun Erkiliç, el proyecto aspira a convertirse en una de las iniciativas más ambiciosas del mundo en la intersección entre arte, tecnología y datos.
Más que una galería convencional, Dataland se presenta como un espacio inmersivo donde la inteligencia artificial transforma enormes cantidades de información en experiencias visuales, sonoras, olfativas e incluso táctiles.
La idea del museo nació durante la pandemia de Covid-19. En un momento en que la vida física se encontraba limitada y proliferaban las conversaciones sobre el metaverso y los mundos virtuales, sus fundadores llegaron a una conclusión diferente, la de que las personas no abandonarían el mundo real para vivir en espacios digitales.
En lugar de ello, pensaron en crear un lugar capaz de conectar ambos ámbitos. Según Erkiliç, el objetivo era construir un puente entre lo físico y lo digital, y de esa reflexión surgió Dataland.
El museo se desarrolló como una institución con fines de lucro y requirió una compleja red de colaboraciones y financiación. El proyecto encontró su ubicación en Grand LA, un gran complejo de apartamentos y hotel diseñado por Frank Gehry. El espacio quedó disponible cuando un proyecto de multicines se canceló a causa de la pandemia.
A partir de ahí, distintas empresas y socios estratégicos se sumaron a la iniciativa: Nvidia aportó tecnología informática, LG y Epson facilitaron equipamiento especializado, Google Arts & Culture financió residencias artísticas relacionadas con la inteligencia artificial y L’Oréal colaboró en el desarrollo de experiencias olfativas. Tras diecinueve meses de construcción, el museo quedó terminado en abril.
La exposición inaugural, titulada ‘Machine Dreams: Rainforest’, utiliza datos procedentes de la selva amazónica para generar entornos inmersivos. El museo recopila información sobre mariposas, aves, árboles y otros elementos naturales a través de investigaciones propias y colaboraciones con instituciones científicas. Estos datos son procesados por complejos sistemas de inteligencia artificial y millones de líneas de código para producir imágenes en constante transformación.
Uno de los espacios más destacados es la Infinity Room, una sala cúbica donde se proyecta continuamente una película generada por inteligencia artificial. Gracias a superficies reflectantes en paredes, techo y suelo, los visitantes quedan rodeados por paisajes inspirados en la Amazonía y por narrativas visuales creadas a partir de datos. La intención es trasladar simbólicamente la experiencia de la selva al entorno urbano sin necesidad de viajar físicamente a ella.
Dataland también se diferencia por su carácter interactivo. Los visitantes reciben una pulsera capaz de registrar variables fisiológicas como el ritmo cardíaco y la respuesta galvánica de la piel. Sensores distribuidos por el edificio monitorizan además los movimientos de las personas.
Toda esta información permite que determinadas instalaciones reaccionen en tiempo real al estado emocional del público. Según sus creadores, la obra no solo es observada, sino que también “percibe” a quienes la contemplan.
En última instancia, Dataland representa una apuesta por una nueva forma de museo. Sus fundadores lo conciben como un espacio donde la inteligencia artificial no sustituye la experiencia física, sino que la amplifica. Mediante la combinación de datos, tecnología avanzada e inmersión sensorial, el proyecto busca redefinir cómo las personas interactúan con el arte y explorar nuevas posibilidades para la narración, la creatividad y la relación entre seres humanos y máquinas.




