27 julio 2016

Los robots de Google leen novelas románticas para ser más humanos

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Robot-child reading a book in the workshop of its creator, vía Shutterstock

Que la narrativa favorece la empatía y el conocimiento en los humanos es algo que podemos leer en repetidas ocasiones en artículos sobre las virtudes de la lectura.

Ahora, al parecer, la inteligencia artificial también se puede servir de las virtudes de la lectura para mostrar un funcionamiento más humano, al menos en cuanto a lo conversacional.

Así parece que lo entienden en Google, a cuya inteligencia artificial le hacen leer novelas románticas para parecer más humanos.

Los investigadores de Google han considerado que este tipo de textos podrían ayudar a dotar a su tecnología de un poco más de personalidad, de modo que la han estado alimentado con libros de este género.

Un proceso similar al que vimos con Facebook, si bien en su caso optaron por textos clásicos universales de la literatura juvenil como Peter Pan, Alicia en el país de las maravillas o El libro de la selva tomados del Proyecto Gutenberg.

En Google, a través de la lectura de miles de libros de novela romántica, su tecnología podrá detectar qué frases contienen significados similares y obtener una comprensión más matizada del lenguaje. La razón por la que se ha escogido este género, señalan, es que ofrece multitud de variedad de giros lingüísticos diferentes y a la vez sencillos de aprender.

La inteligencia artificial, después de ‘leer’ todas esas novelas, termina por crear frases similares. Para asegurarse que el significado y las frases tienen sentido, se evalúan, se aprueban o se calibran hasta dar con las frases más acertadas. Así se va repitiendo el proceso, también de manera automática.

En realidad lo que se pretende con esta iniciativa es que su inteligencia sea capaz de adquirir diferentes estilos conversacionales y distintos registros. Algo que se podría implementar, por ejemplo, en respuestas automáticas en los emails que, al leer diferentes tipos de texto, podrían reconocer un registro aproximado para adaptarse a él y dar una respuesta en un tono y vocabulario similar.

Quizá el siguiente paso sea hacerles leer textos de filosofía, sociología o ciencia para ser –además de hábiles conversadores- aún más inteligentes.

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