10 enero 2018

Botnik Studios y su teclado predictivo para escribir comedia

botnikBotnik Studios no es una compañía. Es una comunidad –como ellos se definen- de escritores, creadores, guionistas y desarrolladores que buscan encontrar nuevas formas narrativas con la colaboración de la inteligencia artificial.

Hace unos meses se dieron a conocer  cuando un texto resultado de sus experimentos fue noticia internacional: ellos y su algoritmo predictivo escribieron  un nuevo capítulo de Harry Potter que, aunque tenía fallos gramaticales y semánticos evidentes, recogió de manera sorprendente el lenguaje, estilo y atmósfera de los libros de J. K. Rowling.

Esto fue sólo un ejemplo de lo que eran capaces de hacer. Ahora han desarrollado una aplicación asistida con inteligencia artificial convertida en un teclado predictivo que ayuda a construir comedias basados en textos y contenidos de humoristas, reseñas o cualquier otro texto que consideren válido para lograr el resultado que desean.

En realidad, este prototipo es capaz de que su teclado predictivo ofrezca sugerencias de palabras en base a cualquier  tipo de texto del que se alimente, sea el género que sea, incluso de cocina (dando como resultado, además, recetas igualmente “originales”). En cualquier caso, la mezcla de absurdo y resultados sorprendentes pueden ser igualmente cómicos.

No obstante, un autor –humano en este caso- puede reconvertir le texto resultante para darle un mayor sentido y, al cabo, tener gran parte del trabajo hecho. De hecho, esta es la función primordial que consideran sus creadores. El hecho de que no sea tanto la máquina como la colaboración entre ambos la que posibilite la creación de nuevas historias a partir de un conjunto de ellas, aparentemente inconexas.

A pesar de que, como decimos, es más un experimento divertido -abierto a cualquiera que quiera participar- que otra cosa, lo cierto es que es una muestra del potencial de estos algoritmos que no es la primera vez que pueden contribuir a la creación de un autor, como vimos con Scribay en otro sentido, e incluso a mejorar su propia creatividad.

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