27 febrero 2014

La «Generación App» y su impacto en el sector editorial

appshed_logo.squareLa creciente economía y consumo de aplicaciones móviles facilita las herramientas para que cualquier persona con inquietudes digitales pueda hacer su propia aplicación móvil. Entre ellas queremos destacar Appshed, diseñada para convertir a los usuarios en creadores de contenido y no sólo en consumidores.

Lo reseñable de este caso es que se trata de una herramienta online y gratuita, donde el proceso de creación de una app se simplifica lo suficiente como para que cualquier usuario se sienta capaz de diseñar, crear y publicar su propia aplicación de manera bastante intuitiva. El resultado de cómo va quedando la app se puede ir viendo en tiempo real, en un soporte móvil o en un navegador.

Han habilitado, además, una sección dedicada exclusivamente al desarrollo de aplicaciones para el entorno educativo –AppShed Academy-, tanto para estudiantes como para docentes. Los primeros pueden desarrollar su creatividad e ingenio digital mientras los segundos pueden desarrollar aplicaciones que faciliten sus clases, tanto en lo referente a los contenidos de las materias como para las evaluaciones, calendarios, ejercicios, etc.

Con el tiempo veremos muchas más plataformas de este tipo donde el consumidor o usuarios se convierte en creador. Al igual que hace una década tener una web era algo que sólo las empresas podían tener, en pocos años con la llegada de los blogs y luego con plataformas como WordPress y tantas otras, cualquier persona puede tener una web personal o profesional de última generación.

En el entorno educativo cada día hay más autores de libros de texto, docentes y alumnos que utilizan apps en las aulas, ya sea como meros usuarios de las mismas o como creadores de sus propias aplicaciones. Sin embargo, algunos editores, directores de centros educativos o padres piensan que no tienen por qué saber cómo desarrollar un app dado que consideran que no son habilidades que deben desarrollar.

Desde nuestro punto de vista, creemos que este modo de pensar conlleva un grave error. En este momento digital en el que nos vemos inmersos todas las personas deberían hacer el esfuerzo de comprender las claves de la era que te ha tocado vivir –sobre todo para los creadores y administradores de contenido, incluyendo el educativo– lo cual incluye saber algunos aspectos básicos de la creación y funcionamiento de, en este caso, las aplicaciones.

Si se un usuario de apps (ya sea un editor que publica apps educativas o un docente que las utiliza en el aula) se debería conocer alguno de los entresijos de los procesos de elaboración de una app, así como sus claves de éxito para tener un mejor criterio a la hora de seleccionar las apps que se quieren comercializar como editor, docente o incluso padre con i inquietudes dicácticas.

Por supuesto, esto no se traduce en que todos tengamos que ser expertos informáticos y desarrolladores de apps, tan sólo debemos tener conocimientos básicos para saber discriminar y seleccionar con criterio. Este tipo de plataformas que ayudan a la creación más básica de una aplicación pueden ayudar a conseguir de manera crítica este tipo de conocimiento.

Sólo vamos a tener un criterio básico sobre las herramientas de la era digital (aplicaciones, Twitter, blogs, vídeos, redes sociales, etc.) si hemos hecho el esfuerzo de conocer cómo funcionan, los aspectos claves a tener en cuenta (técnicos, de marketing, de negocio, etc.).

En muy poco tiempo el sector editorial verá cómo cada día más docentes y alumnos crearán sus propias aplicaciones para su uso en clase o en casa y para realizar sus propias tareas. Si los docentes, padres y alumnos crean sus propias apps, ¿cuál es el papel del editor? ¿Qué valor añadido aporta en la era digital?

En este caso, las editoriales y los desarrolladores (ya sean profesionales, docentes o alumnos) están condenados a entenderse. Las editoriales “tradicionales” -en el buen sentido de la palabra- necesitan trabajar más estrechamente con los creadores de apps (ya sean usuarios o profesionales) con el fin de aprovechar mejor las nuevas formas de acceso al conocimiento que ofrece Internet.

Las editoriales seguirán siendo en empresas que crean contenido educativo, pero sobre todo se convertirán en empresas que prestan servicios a los diferentes públicos (docentes, alumnos, desarrolladores, etc.) para ayudarles en el acceso y uso de esos contenidos a través de múltiples herramientas: apps, plataformas, etc.

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