La Academia Goncourt estudia prohibir la IA en las obras candidatas
La Academia Goncourt se plantea modificar las reglas de su prestigioso premio literario para prohibir expresamente el uso de la IA en las obras candidatas.
Su presidente, el reconocido escritor Philippe Claudel, anunció que propondrá introducir esta restricción después de que la institución sometiera a un detector de IA los libros que forman parte de la segunda selección del premio de este año. Según Claudel, todas las obras superaron el análisis y continúan en competición.
La propuesta será debatida por los miembros de la Academia, aunque no necesariamente se someterá a votación de inmediato. Hasta ahora, el reglamento del Goncourt no contempla una prohibición específica del uso de inteligencia artificial. Entre sus requisitos figura que las obras estén escritas en francés y hayan sido publicadas por una editorial francófona con distribución en librerías.
El debate se ha intensificado a raíz del caso del escritor canadiense-haitiano Thélyson Orélien y su novela C’était ça ou mourir (“Era eso o morir”). La obra, publicada por Grasset, había despertado interés durante la temporada literaria y figuraba entre las candidatas al Goncourt. Sin embargo, la Academia decidió retirarla de su primera selección el 25 de septiembre, después de que surgieran acusaciones sobre un supuesto uso de inteligencia artificial en su elaboración. Casos similares ya vimos en Estados Unidos.
La polémica comenzó cuando una cuenta de X/Twitter difundió los resultados de un análisis realizado con el programa Pangram, que señalaba una elevada probabilidad de utilización de IA en determinados fragmentos de la novela. Orélien rechazó las acusaciones y defendió la autoría de su obra. El caso también estuvo acompañado de acusaciones de plagio relacionadas con textos publicados anteriormente por el escritor.
La controversia ha abierto, además, un debate sobre la fiabilidad de los detectores de IA. Expertos han advertido de que estas herramientas pueden identificar determinados patrones lingüísticos asociados a textos generados por IA, pero que sus resultados no constituyen necesariamente una prueba definitiva sobre la autoría de una obra.
La cuestión resulta especialmente compleja cuando la inteligencia artificial se utiliza como herramienta de corrección, traducción o asistencia y no para generar íntegramente un texto.
Tras la polémica, la Academia Goncourt decidió analizar entonces con Pangram 4 los ocho libros de su segunda selección. Todos permanecen en competición, a la espera de que el grupo se reduzca posteriormente a cuatro finalistas. El ganador será anunciado el 4 de noviembre.
El caso refleja uno de los principales dilemas que la IA plantea actualmente al mundo editorial, que no es otro que saber cómo preservar la autoría humana y, al mismo tiempo, establecer criterios claros para distinguir entre el uso legítimo de nuevas herramientas y la generación automatizada de una obra. Por ello, también en Francia se han creado herramientas que certifiquen la autoría humana de las obras.
Para la Academia Goncourt, cuya misión es “promover y coronar la literatura escrita por mujeres y hombres”, la posible modificación de sus reglas supondría una primera respuesta formal a este desafío.




