11 enero 2017

Inteligencia artificial y crítica literaria

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Funny toy robot. Innovation technology and creative concept, vía Shutterstock

La inteligencia artificial, los algoritmos, pueden alcanzar a ver cosas que es posible que un ser humano no pueda. O, al menos, que tarde mucho más en percibir o analizar.

Esto es lo que podemos concluir a propósito de un artículo en Aeon de Inderjeet Mani, lingüista computacional, en el que señala algunos casos en los que la inteligencia artificial ha podido hacer hallazgos y ofrecer luz sobre textos clásicos. Lo cual hace repensar el papel de la crítica y las posibles futuras herramientas para analizar e interpretar las obras de arte.

Del mismo modo que en el arte los grandes análisis de datos pueden servir a los expertos en esta disciplina a entender, categorizar y comparar obras de arte, la inteligencia artificial ya está ofreciendo información nueva sobre textos clásicos, como puede ser desde la utilización del tiempo narrativo como otro tipo de asociaciones ocultas en tales textos que van más allá de las palabras y que llegarían hasta la distinción de un significado en diferentes contextos.

De momento estos sistemas de inteligencia artificial aplicados a los textos trabajan mejor con narrativas más simples, de carácter folclórico, tales como cuentos clásicos o leyendas, que cuentan con estructuras similares. Al fin y al cabo, gran parte de la creación literaria se construye a partir de algunos patrones estructurales y formales. No dejan de ser datos que la inteligencia artificial puede detectar y simular.

Por ejemplo, utilizando las funciones narrativas de Propp en sus estudios sobre el cuento ruso, un grupo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid ha desarrollado un sistema llamado ‘PropperWryter’ que puede ‘escribir’ automáticamente cuentos de hadas de estilo ruso según la clasificación de Propp en su conocida Morfología del cuento.

Si ya hay ordenadores que pueden escribir historias, algunas incluso imitando el estilo de algunos autores -igual que los hay que componen imitando el estilo de algunos compositores-, y habiendo ya algoritmos que buscan relaciones e influencia entre autores hasta ahora no identificadas, no es raro que en un futuro la inteligencia artificial encuentre aspectos hasta ahora desconocidos dentro de las obras literarias.

Sobre todo cuando alcancen, si lo hacen, a diferenciar los usos del lenguaje que se escapan a las estructuras y que se adentran en el espacio de la ironía, el humor, las emociones y la intencionalidad.

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