22 julio 2026

La mayoría de los estudiantes universitarios utilizan la IA

Imagen de StartupStockPhotos en Pixabay

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La IA se ha convertido en una parte habitual de la vida universitaria, a pesar de que muchas instituciones tienen dificultades para establecer normas claras sobre su uso.

Un nuevo estudio de la Fundación Lumina y Gallup revela que la mayoría de los estudiantes universitarios utilizan herramientas de IA como ChatGPT, Microsoft Copilot y Google Gemini para sus tareas académicas al menos semanalmente, lo que incluye a muchos estudiantes de instituciones que desaconsejan o prohíben su uso.

El ‘Estudio sobre el Estado de la Educación Superior de la Fundación Lumina y Gallup‘ Estudio sobre el Estado de la Educación Superior de la Fundación Lumina y Gallup’, basado en una encuesta a casi 4.000 estudiantes de grado asociado y licenciatura, concluye que el 57% utiliza la IA a diario o semanalmente para sus estudios, mientras que sólo el 13% afirma no usarla nunca.

Sin embargo, más de la mitad de los estudiantes (53%) indica que su institución desaconseja o prohíbe el uso de la IA en las tareas académicas (a pesar de que se considera en gran parte una prioridad estratégica), y el 52% informa que al menos algunas de sus clases carecen de directrices claras sobre políticas de uso específicas.

Los resultados señalan una brecha entre el comportamiento estudiantil y las políticas institucionales, con implicaciones para la integridad académica, las prácticas docentes y la preparación del mercado laboral.

Entre los estudiantes que usan IA para sus tareas escolares, al menos de manera mensual, el 86% afirma que una razón muy o extremadamente importante es comprender mejor el material complejo del curso. La gran mayoría también menciona el ahorro de tiempo (76%), la mejora de las calificaciones (70%) y la preparación para su futura carrera (65%) como motivaciones clave.

Entre quienes usan IA al menos de modo ocasional, los usos más comunes incluyen obtener ayuda con las tareas que no entienden y revisar las respuestas de los trabajos. Al menos 6 de cada 10 usuarios de IA informan realizar estas actividades a diario o semanalmente.

Los estudiantes que evitan usar IA citan preocupaciones éticas más que la falta de acceso o conocimiento. Casi tres cuartas partes (74%) afirman que consideran que el uso de IA es poco ético o una forma de trampa, y el 68% cita las normas institucionales que lo desalientan o prohíben. Sólo el 14% dice evitar la IA porque no sabe cómo usar las herramientas.

A pesar de su amplia adopción, apenas el 7% de los estudiantes afirma que su institución fomenta el uso de la IA en la medida de lo posible. El 42% indica que su centro educativo desaconseja la IA en la mayoría de los casos, y el 11% afirma que está totalmente prohibida.

Incluso donde existen restricciones, los estudiantes siguen utilizando la IA con regularidad. Así, el 48% de los estudiantes de centros que la desaconsejan la utilizan semanalmente, al igual que el 27% de los estudiantes de centros que la prohíben.

La claridad de las políticas también varía entre las aulas. Sólo el 51% de los estudiantes de universidades de cuatro años y el 43% de los de centros de educación superior de dos años afirman que todos sus cursos cuentan con políticas claras sobre IA.

Los estudiantes perciben la IA no sólo como una herramienta de aprendizaje, sino también como un factor que está transformando el mercado laboral. Casi la mitad (47%) afirma haber considerado seriamente cambiar de carrera debido al impacto de la IA en las trayectorias profesionales, y el 16% declara haberlo hecho ya. Además, el 12% afirma que la preocupación por el impacto de la IA en el mercado laboral influyó en su decisión de matricularse en la universidad.

Si bien el 58% de los estudiantes afirma que su institución ofrece la formación adecuada en IA, casi 3de cada 10 indican que no reciben suficiente instrucción. Esta cifra asciende al 34% en las instituciones que desincentivan el uso de la IA y al 39% en aquellas que la prohíben.

Los resultados sugieren que las instituciones se enfrentan a un punto de inflexión crucial: si tratar la IA principalmente como un desafío de cumplimiento normativo o como una herramienta que, con las medidas de seguridad adecuadas, puede apoyar el aprendizaje y la preparación para el mercado laboral.

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