14 marzo 2017

El libro académico del futuro

academic bookA principios de 2014, el Consejo de Investigación de Artes y Humanidades (AHRC) se asoció con la Biblioteca Británica para lanzar una convocatoria donde se hablara del libro académico del futuro, sobre todo en su contexto digital y de acceso abierto.

El resultado es un libro, de libre acceso, donde se dibujan diferentes puntos de vista sobre dicho tema para registrar y analizar algunas características claves del paisaje de manera lo más global posible, ya que cada país un diferente modelo y que los libros (físicos o digitales) circulan de formas difíciles de rastrear en cada caso.

El libro comienza con la perspectiva general del Dr. Tom Mole, lector de Literatura Inglesa y Director del Centro de Historia del Libro de la Universidad de Edimburgo: ninguna incursión en el futuro debe ignorar los contextos del pasado. Sugiere que cualquiera que sea la forma o formato que adopten los libros en el futuro, su papel más importante seguirá siendo su contribución transformadora y de acceso al conocimiento. Mole señala la necesidad de asegurar que las cualidades más valiosas del libro académico emigren al entorno de los nuevos medios y formatos sin ser devaluadas.

Por su parte, Michael Pidd, Director Digital de HRI Digital en la Universidad de Sheffield, imagina de manera satírica y distópica el futuro de los libros académicos como wearables, con lentes inteligentes que proyectan datos en la parte posterior de nuestros párpados y chips de red incrustados en nuestras manos en virtud de vivir bajo un sistema de “Ideas enlazadas”: los libros, artículos y otros resultados de investigación han perdido toda su vieja distinción, ya que las ideas sobre un tema pueden ser “localizadas, recuperadas y reunidas” automáticamente entre “todo el discurso escrito”. Un texto que es una parodia por la actual obsesión por los datos y las métricas, y la tecnología como mero objeto de consumo, también en el ámbito académico, frente a la importancia del libro como portador de ideas.

La Dra. Sarah Barrow, Directora de la Escuela de Cine y Medios de la Universidad de Lincoln, por el contrario argumenta en contra de la priorización o fetichización del texto sobre otras formas de producción de investigación, y trata de eliminar muros entre la teoría y la práctica, apuntando, por ejemplo, al vídeo-ensayo como un formato potencial que permite tal trabajo. Defiende poder confiar en maneras alternativas de hacer y de presentar los resultados de una investigación.

En cuanto a la estrecha relación entre las bibliotecas nacionales, los investigadores y los libros académicos, no se ha alterado en su esencia, a pesar de enormes cambios contextuales. Maja Maricevic, Directora de Educación Superior de la Biblioteca Británica, asegura que las bibliotecas nacionales serán cruciales y cada vez más útiles para su papel en la preservación de colecciones digitales fuera de la publicación académica: libros digitales no académicos, periódicos online, las crecientes colecciones de audio y vídeo, archivos web y colecciones de patrimonio digitalizado.

Peter Lake, Director de Desarrollo de Negocios del Grupo John Smith, se enfoca en un tipo particular de libro académico: el libro de texto de pregrado. Ahora que las universidades suelen crear sus propios materiales -algunos de ellos, además, que reemplazan a los libros de texto, incluyendo los MOOC, conferencias online y otros recursos digitales-, los editores también están creando nuevas soluciones, combinando el contenido tradicional de libros de texto con tecnologías de aprendizaje adaptativo, pruebas y evaluaciones integradas, etc. Según Lake, en este contexto, si el librero universitario va a vender menos libros de texto, su papel en el futuro está en el descubrimiento de recursos de múltiples proveedores y en múltiples formatos, así como mantener plataformas de contenido digital o participar activamente en los servicios de análisis y evaluación.

El presente volumen sobre el libro académico del futuro trabaja en torno a la idea de que, así como las necesidades de los académicos han cambiado, los modos de publicación y sus procesos y productos también han cambiado: la impresión bajo demanda o las posibilidades de los diferentes formatos digitales ha introducido cambios en la forma en que los académicos investigan y escriben sus libros.

Estos han sido algunos temas de los que se trata en el libro. Para todo aquel que lo quiera leer, no tiene que ir más que a este enlace. En él también se puede acceder a los diferentes capítulos sueltos.

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