06 febrero 2018

Breathe. Una historia de fantasmas digital y personalizada

breatheDe la mano de Kate Pullinger, la directora del Centro de Investigación en Industrias Culturales y Creativas de la Universidad de Bath Spa (y responsable del conocida y premiada historia digital colaborativa y transmedia Inanimate Alice), se acaba de lanzar Breathe.

Se trata de una breve historia de fantasmas enmarcada dentro del programa de colaboración con Editions At Play, de Google Creative Lab Sydney y Visual Editions con sede en Londres, de cuyo trabajo ya hemos hablado aquí en otras ocasiones.

El proyecto se enmarca dentro del programa de investigación de Ambient Literature, que investiga en la creación de nuevas narrativas de ámbito digital cuya experiencia de lectura se basa en la ubicación.

Como ya hemos visto en historias de una naturaleza similar, Breathe pone al lector en el centro de la narración. En esta ocasión se suma un grado de personalización mucho mayor, ya que utiliza un sistema de reconocimiento contextual según se avanza e interactúa en la historia que hace que esta sea personalizada y diferente para cada lector.

Al ser una historia de fantasmas y de misterio, este grado de personalización parece que consigue unas cotas de implicación en muy llamativas. Su protagonista, Flo, que tiene la capacidad de hablar con los fantasmas, intenta comunicarse con su madre, Clara, que murió cuando ella era una niña. Pero otros fantasmas tratan de impedir que los consiga, y son esos mismos fantasmas los que intentan atormentar del mismo modo a los lectores.

¿Cómo se consigue esa implicación y conocimiento del lector para que cada lectura sea diferente? Breathe responde a la presencia del lector internalizando el mundo que le rodea. Utiliza el lugar, el tiempo, el contexto y el entorno para ubicar al lector en el centro del mundo de Flo a medida que el libro cambia de un modo sorprendente por lo íntimo y misterioso de su resultado.

Estamos ante un nuevo cado de construcción de nuevas narrativas digitales, donde creatividad y tecnología ofrecen otra manera de llevar a los lectores al centro de una buena historia.

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