jueves, 17 de mayo de 2012
Como escritor tengo una enorme curiosidad por conocer en detalle qué tipo de oportunidades me ofrece la narrativa transmedia en el proceso de creación de una obra.
Derechos de los usuarios en la nube
Hay que hallar la manera de encontrar un equilibrio entre las ventajas de la nube y los derechos adquiridos de los lectores ante la privacidad, intimidad y propiedad.
Venta por capítulos en Amazon de 0,99 a 2,99 euros
Por vez primera en España, los capítulos de un libro de empresa se venden de forma fragmentada, de modo que el lector pueda adquirir electrónicamente, si lo desea, sólo aquellos que le resulten de mayor interés.
Nuevas formas de descubrir y comprar contenidos culturales en Internet.
Desde luego, nadie puede poner en duda que Facebook es un fenómeno mundial. Al margen de sus abrumadoras cifras (sus 600 millones de usuarios, un 70% de ellos de fuera de los EEUU, los 30.000 millones de contenidos que se suben al mes o los 20 millones de aplicaciones instaladas al día), de un tiempo a esta parte esta red está en boca de todos. Mires donde mires, encuentras noticias sobre Facebook...
Empezando por la propia historia de esta red que, convertida en película, se ha colocado entre las máximas favoritas de los próximos Oscar... continuando por el anuncio de que en 2012 podría salir a bolsa (recientemente, se ha valorado a la compañía en 50.000 millones de dólares, lo que ha provocado el debate sobre si estamos ante una nueva burbuja puntocom)... siguiendo por la puesta en marcha de una moneda Facebook para su uso en juegos sociales, que permitirá a la compañía de Zuckerberg sacar tajada de un negocio que mueve alrededor de 1.900 millones de euros al año... y suma y sigue…
Todo el mundo habla de Facebook: unos para denostar el criterio de coleccionar "me gusta" y acumular "amiguitos"; otros para crear alternativas (como Path, una red social que limita los amigos a 50); algunos para recordar que Facebook no tiene porqué ser únicamente ese lugar en el que colgar las fotos de las vacaciones o para expresar estados de ánimo, y varios para expresar su descontento con el intrusismo de esta red omnipresente y con su política de privacidad (que tantos dolores de cabeza ha creado a la compañía).
El mundo de las redes sociales es dinámico y cambia rápidamente. Algunos análisis señalan que, en el futuro, se acabará progresivamente el “gratis total” (las empresas tendrán que empezar a pasar por taquilla) y el umbral del concepto de privacidad se elevará entre los internautas (cada vez habrá mayor conciencia de que la principal moneda de cambio en la supuesta Internet de la gratuidad son nuestros datos). También aumentará la sensibilidad a la intrusión de campañas, invitaciones, aplicaciones, etc.
Últimamente, he asistido a varios debates, presenciales y online, en los que cada vez más personas barajan abandonar Facebook. Critican la masificación, el bombardeo no deseado de invitaciones de “amistad”, de eventos, de descargas de aplicaciones…
Como siempre hemos comentado, en las redes sociales no es aconsejable “estar por estar”. Se trata de saber qué pretendemos al tener un perfil: hacer networking, relacionarnos con clientes, potenciar nuestra reputación online, mantener contactos, encontrar amigos… Y, en función del objetivo que tengamos, habremos de adecuar nuestro perfil.
En línea con esta opinión, es muy interesante el enfoque de este artículo, aparecido en gigaom, que expone formas de profesionalizar tu perfil de Facebook. En él se señala que la experiencia personal en Facebook puede ser exactamente la que cada uno quiera que sea. Y apunta cómo podemos hacer que Facebook sea una ayuda profesional:
Como vemos, efectivamente Facebook puede ser lo que nosotros queramos que sea, independientemente del uso que le den cientos de millones de personas en el mundo.
Una vez que hayamos adecuado el perfil a nuestros objetivos, tendremos que comprobar si se están cumpliendo nuestras expectativas: qué contactos nos genera, cuánto tráfico nos deriva, etc. Esa es la forma más racional de decidir si nos interesa seguir en una red o no: marcarnos objetivos, ajustar nuestro perfil y comprobar si los objetivos se cumplen. Si no hacemos esto, corremos el riesgo de hablar de Facebook por hablar.