sábado, 4 de febrero de 2012
Como escritor tengo una enorme curiosidad por conocer en detalle qué tipo de oportunidades me ofrece la narrativa transmedia en el proceso de creación de una obra.
Derechos de los usuarios en la nube
Hay que hallar la manera de encontrar un equilibrio entre las ventajas de la nube y los derechos adquiridos de los lectores ante la privacidad, intimidad y propiedad.
Venta por capítulos en Amazon de 0,99 a 2,99 euros
Por vez primera en España, los capítulos de un libro de empresa se venden de forma fragmentada, de modo que el lector pueda adquirir electrónicamente, si lo desea, sólo aquellos que le resulten de mayor interés.
Al igual que iniciamos el año 2011 con la publicación de la "Chuleta de las Redes Sociales", queremos iniciar el año 2012 compartiendo con nuestros lectores la "Cronología de la edición digital".
Una manera efectiva para situar y dar conocer a todos los personajes de una novela es colocándolos alrededor de la cama de un moribundo, oyéndolos hablar del enfermo, o más bien de ellos mismos. Otra forma de hacerlo es ubicando a estos mismos personajes alrededor de la tumba del que fuera moribundo, en su entierro. En estos dos escenarios comienza la novela de Maurice Druon, Las grandes familias (Libros del Asteroide) prólogo y capítulo primero, respectivamente. La extinta vida de un poeta le sirve al autor para presentarnos a los actores de una familia importante y otros personajes satélites, en su mayoría con intrigantes y mezquinas aspiraciones. Una puesta en escena muy teatral, con resonancias casi épicas para iniciar la narración del declive de la Gran Familia Francesa, en general. Comienzo indiscutible.
-Jean, vamos a tener que marcharnos si no queremos llegar tarde a la ópera –dijo recalcadamente la palabra “ópera”, para dejar bien sentado que la presencia del Zeppelin no introduciría ningún cambio en el programa de su velada.
La acotación del narrador podría terminar con la palabra “ópera”. Incluso podría haber evitado la acotación y dejar sólo la parte dialogada de la señora de La Monnerie. Según había sucedido la escena en el hospital, con el zeppelin amenazante, hubiéramos sabido que la gran señora de La Monnerie quería dejar bien claro que ni un bombardeo evitaría su cita obligada con la ópera.
Algunos pueden afirmar que es un libro demasiado clásico, muy realista o incluso muy francés -sobre todo por el momento en que fue publicado, 1948-, que no aporta demasiado, etc. cuando en su lucha por exigir un espacio legítimo para “otras literaturas” excluyen estas otras formas al parecer menos “valientes”, si esto significa algo en literatura. Aparte de querellas de antiguos o modernos, todo lo que se llame literatura se puede dividir en buena o mala literatura, sin más, y esta novela de Druon, sin alcanzar quizá las sutilezas de algunos de sus predecesores patrios, estaría en el primer grupo. Sin duda. José Antonio Vázquez (Equipo Dosdoce)