24 octubre 2017

Lectura y cine juntos. Llegan los cBooks

cBooksLa entrada en el mundo digital ha está posibilitando la llegada de nuevos tipos de contenidos que suponen un nuevo tipo de maneras de crear y de entretener.

Aunque hay quien prefiere en delimitar los modos de expresarse –un libro es un libro, sin multimedia; un juego es un juego, sin tener que leer-, hay quien insiste en querer intentar otras formas de expresarse y entretener al público.

Nick Fletcher, guionista y productor, ha ideado un nuevo formato que denomina cBook. Una suerte de libro digital que se intercala con capítulos audiovisuales.

De este modo, se accede a la vez a la acción –junto a sonidos y audios- y a los pensamientos de los personajes. De este modo se quiere conseguir una experiencia más completa en la que el lector y espectador tenga un conocimiento más profundo de la historia que está leyendo, y viendo.

La parte audiovisual nunca supondrá un estorbo o distracción para la lectura, ya que se incorporan en momentos en los que la acción se detiene, con al final de una capítulo. Suponen así un complemento a la lectura que, además, en este caso, podrían tener un componente de gamificación, ya que exploran incorporar en algunos cBooks la parte audiovisual como un premio a la lectura; es decir, un recurso para fomentar la lectura entre lectores muy jóvenes.

Según señala Nick Fletcher en New Talking Media, el proceso no tiene por qué ser un esfuerzo extra para los escritores, ya que no tendrían que ocuparse de la parte visual, cinematográfica, bastaría con recopilar imágenes, recursos, vídeos, imágenes de internet para completar la parte visual a su texto; parte que un estudio puede convertir, como parte de un guión original, en una película.

En su primer cBook, titulado Monsoon Tide, partieron de una película ya realizada, pero no tiene por qué ser así siempre, ya que la idea es que guionistas, escritores y estudios partan desde el comienzo con la idea de este nuevo formato a la hora de idear y crear sus historias.

Con Monsoon Tide el procedimiento fue seleccionar 15 clips de 3 a 5 minutos de duración que eran los “más fuertes en términos de rendimiento dramático, efectos visuales e impacto general” más destacables para añadir a la parte textual. Siempre pensando en éste y en el ritmo de la historia escrita.

A pesar de lo que pueda parecer, no tiene mucho que ver con algunos proyectos multimedia o de libros enriquecidos que ya conocemos. No obstante, en la era del vídeo, parece que el sector editorial se ve más que nunca tentado por estar más cerca del cine.

Todavía es muy pronto para ver cuál es su desarrollo, pero siempre damos la bienvenida a toda nueva forma narrativa que quiera aprovechar la casi falta de límites que trae consigo lo digital.

Mucho más aún si el resultado final es de calidad.

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