26 noviembre 2018

Los lectores se van a Netflix para disfrutar de historias en pantallas

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Netflix application showing on iPhone 6 with a cup of coffee and notes book with wooden background, por Farhanasoed/Shutterstock

En el marco de la pasada edición del Congreso del Libro Electrónico de Barbastro se habló mucho de las nuevas formas de acceso al entretenimiento, como Netflix, HBO, Movistar, etc., y de cómo éstas están cambiando los hábitos de consumo de contenidos culturales de las personas.

La influencia de estas plataformas de entretenimiento está alertando tanto al sector editorial como para que la Börsenverein des Deutschen Buchhandels (Asociación de libreros y editores de Alemania) haya elaborado un estudio para saber dónde están los lectores o, mejor dicho, a dónde han migrado.

Una de las principales conclusiones del mencionado informe es que Alemania ha perdido 6 millones de lectores en los últimos 5 años, como se puede ver en el gráfico inferior.

Según este informe, las nuevas plataformas de consumo de contenidos culturales, que han hecho de la serialización la nueva forma de consumo –que ya se ha dado en llamar la ‘nueva narrativa’-, conlleva a una “disminución gradual en la lectura de libros”.

gráfico

 

Alemania no es el único país que ha puesto sus ojos en plataformas como Netflix para intentar saber dónde se van los lectores que estamos perdiendo en los últimos años. México, país con mayor consumo diario de Netflix fuera de los Estados Unidos y uno de los primeros del mundo en disfrutar de sus contenidos en streaming, está experimentado una pérdida similar de lectores. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) de México en su último informe del Módulo de Lectura (Molec), la población de 18 años o más con hábitos lectores ha disminuido de un 84.2% en 2015 a un 76.4% en 2018.

Ya no se habla de libros, pero todo el mundo habla de series.

Otro de los aspectos preocupantes que señala este informe es que ya no se habla de libros, que en las conversaciones entre amigos o familiares ya no surgen en torno a ellos, mientras que casi todo el mundo habla de las series. El problema de todo esto no puede ser sólo, como afirman en el informe, que los lectores no tienen o reciben información suficiente sobre el mercado de libros.

Bien al contrario, existen más ferias del libro, encuentros literarios, campañas de fomento de la lectura, canales y herramientas de recomendación y descubrimiento de libros que nunca. Los lectores habituales siempre van a saber dónde encontrar su próxima lectura, mientras que los que no lo son seguramente no haya día en que no encuentren algún mensaje en los medios de comunicación o redes sociales que invite a la lectura. ¿Cuál es entonces el problema? Los nuevos hábitos de consumo de contendidos culturales.

Consumo de contenidos culturales en cualquier parte y en cualquier momento

En la era de la sobreabundancia de entretenimiento y ocio en la que vivimos, junto a la acelerada vida moderna y la demanda por la conexión permanente –tanto laboral como social, está generando una transformación del consumo de contenidos culturales. Ya no necesitamos estar tumbados en el sofá de casa para ver una película, escuchar música o leer un libro. El 60% de los contenidos de la plataforma Netflix se consumen en el móvil.  Si esta es una de las claves del nuevo consumo de contenidos, ¿cómo puede los nuevos formatos (ebooks y audiolibros) ayudar al sector editorial a recuperar los lectores que estamos perdiendo?

Aún sabiendo, desgraciadamente, que los libros no generan el mismo número de “consumidores” que la televisión, la música o las series de TV, el sector editorial debería analizar en detalle el funcionamiento de estas plataformas para entender mejor los nuevos hábitos de consumo de contenidos culturales y de entretenimiento. El mencionado informe indica que las claves de éxito de estas plataformas son cuatro:

1) Una nueva forma de contar historias: la serialización de los contenidos.

2) La facilidad del acceso y consumo de los contenidos a través del móvil.

3) La comodidad del modelo de compra (plataformas de subscripción) versus la venta unitaria.

4) La conversación que generan sus contenidos en las redes sociales.

El 50% de los usuarios de audiolibros no había leído ni un solo libro en el último año

Si queremos frenar la pérdida de lectores hacia otras formas de entretenimiento digital, el sector editorial debería empezar a promover activamente la lectura a través de los ebooks y los audiolibros dado que son los formatos idóneos para dar una respuesta al cambio de consumo de contenidos culturales. En la pasada edición de la Feria del Libro de Frankfurt se desveló que el 50% de los usuarios de audiolibros no había leído ni un solo libro en papel en el último año. Sin lugar a dudas, estos formatos nos pueden ayudar a recuperar lectores dado que aplican en sus modelos de compra y consumo las cuatro claves de éxito anteriormente mencionadas.

Fomentar la lectura digital es fomentar igualmente la lectura, aunque sea en pantallas, y es a la vez ayudarse a sí mismos a crecer en un contexto donde la competencia por el tiempo de ocio es cada vez mayor. Tal y como se analizó en el sexta edición del Congreso del Libro Electrónico, los lectores digitales son muy buenos lectores, con una media de veinte lecturas al año, casi del doble que en papel (donde la media se sitúa en 11,6, según el último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros). El sector editorial debería fomentar más la lectura en pantallas dado que los datos indican que son buenos lectores.

Abanderar exclusivamente los libros en papel como un formato refugio ante la avalancha de contenidos digitales es no entender el comportamiento de los consumidores en el siglo XXI. Debemos dar respuesta con formatos (ebooks, audiolibros, apps, etc.) y modelos de consumo (subscripción y precios competitivos; tenemos los PVP de ebooks más altos de Europa) para ser relevantes en el proceso de decisión de los potenciales lectores.

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