29 julio 2013

Lecciones aprendidas de la apuesta digital de Barnes & Noble

B&NBarnes & Noble ha presentado sus resultados financieros y los datos dicen que han tenido en este último año una ganancia de $ 374 millones de dólares, lo que supone un aumento del 16% con respecto al ejercicio anterior.

Sin embargo, la parte digital de la compañía ha dado unas importantes pérdidas. Es decir, la cadena de librerías es rentable (el 95% de ellas dan beneficios), pero la división digital no lo es tanto.

Al parecer, el equipo directivo de la cadena de librerías no tiene la paciencia necesaria para rentabilizar a medio plazo la apuesta tecnológica de Nook, una impaciencia nada nueva en el sector cuando se habla de retorno de inversión, aún más en relación a la inversión tecnológica.

No obstante, la apuesta digital de B&N no se puede considerar un fracaso, dado que en menos de tres años ha logrado hacerse con un 25% de la cuota de mercado digital en los Estados Unidos.

Según señala el artículo, uno de los principales problemas ha sido la falta de coordinación y entendimiento entre las divisiones digitales (ubicada en Silicon Valley) y analógica (con sede en Nueva York). Esta falta de coordinación estratégica ha hecho que la empresa no centrara sus esfuerzos en incorporar todo tipo de tecnologías en sus tiendas físicas para vender más libros en papel y en digital (códigos QR, pantallas táctiles, acciones específicas para que los usuarios de NOOK volvieran a las tiendas, etc.) como venimos señalando al hablar de estas tendencias y sugiriendo con respecto a una necesaria adaptación de las librerías en un entorno digital que pasa también por las tiendas físicas.

Todo indica que Nook será vendida a Microsoft y que B&N se centrará en gestionar las tiendas físicas. Esto no quiere decir que B&N deje de tener una estrategia digital. Este impulso va a continuar, si bien con un enfoque diferente. Un socio tecnológico (en este caso Nook Media de Microsoft) desarrollará las aplicaciones, dispositivos y plataformas de comercio electrónico, mientras que B&N se centrará en la gestión de contenidos.

La principal lección aprendida de este caso es que B&N tenía que haber incorporado a un socio tecnológico de gran calibre desde el inicio de su andadura digital. La segunda lección aprendida es que los equipos directivos deben asumir que las apuestas digitales tiene un retorno de inversión a medio plazo.

Aunque la era digital conlleva una velocidad vertiginosa, los tiempos de la obtención de las rentabilidades son como las de las empresas analógicas.

El resultado, en este caso, es que han tirado la toalla demasiado pronto.

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