08 octubre 2018

El primer libro completo traducido por una inteligencia artificial

aprendizaje profundoLa startup francesa de inteligencia artificial Quantmetry ha publicado, junto a la editorial Massot, el primer libro traducido precisamente por una inteligencia artificial.

Un libro de 800 páginas originariamente escrito en inglés que trata, además –no nos queda otra que reiterarnos- de inteligencia artificial y aprendizaje profundo (Deep Learning): Deep Learning, de Ian Goodfellow, Yoshua Bengio y Aaron Courville.

Un título referencia sobre el tema publicado en 2016. Incluso la cubierta está diseñada usando el particular algoritmo Deep Dream de Google para la creación de imágenes.

Quantmetry se basa en el motor de traducción de la empresa alemana DeepL. 4 investigadores franceses expertos en aprendizaje profundo son los responsables de desarrollar la herramienta que le ha permitido a DeepL abordar este texto tan particular, con un léxico muy técnico, repleto de  términos matemáticos.

Según sus responsables, el resultado fue tan bueno que apenas tuvieron que enmendar errores o añadir notas, salvo, básicamente, para adaptarlas a algunas especificidades del francés, el idioma al que ha sido traducido el libro.

La traducción mediante la inteligencia artificial, señalan, tiene la ventaja de que ahorra mucho tiempo, ya que la traducción humana en este caso habría tardado habría tardado al menos un año, mientras que usando esta herramienta sólo les ha llevado dos meses y medio.

No obstante, quieren incidir en que no se trata de una herramienta que sustituya la labor humana, sino que se puede dedicar a tareas específicas y casos concretos, como este, de naturaleza muy técnica. Precisamente su algoritmo para la traducción está diseñado para este contexto matemático y conceptual sobre el aprendizaje profundo, y no para otro tipo de texto.

El valor de los traductores es indiscutible. La velocidad a la que avanza la inteligencia artificial hace suponer que habrá algún momento en que las traducciones alcancen un nivel de precisión más que sorprendente, como ya está pasando con los textos escritos por máquinas. Aquí sólo nos limitamos a escribir sobre novedades y tendencias.

Sin embargo, es de suponer que siempre habrá matices, aristas del lenguaje, interpretaciones o léxico propios de los autores –sobre todo literarios- que sólo los traductores profesionales sabrán resolver.

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